<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741</id><updated>2011-10-01T06:52:41.216-07:00</updated><category term='Luis Martin Ulloa'/><category term='Cuento'/><category term='Taller literario'/><category term='Literatura'/><title type='text'>Taller de narrativa en linea DEL</title><subtitle type='html'>Herramienta de los miembros del taller de narrativa del Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-2235904853901204424</id><published>2007-02-20T09:47:00.000-08:00</published><updated>2007-02-20T10:10:19.561-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Taller literario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis Martin Ulloa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>Escenas sin pudor</title><content type='html'>&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;Luis Martín Ulloa&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;1 &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Te gustaría chuparme los pies? escuché el susurro en mi oreja.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;***&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Apenas llegué hasta arriba por las escaleras eléctricas, en dirección a los cines de la plaza comercial, y fue lo primero que vi: a él, sentado cómodamente en la banca, como si esperara a alguien pero a la vez nomás quedándose allí, pasando el tiempo. Era un domingo a las seis de la tarde, había mucha gente comprando boletos y todavía más haciendo fila para entrar. Pero nadie se atrevía a invadir su espacio, la banca era para él solo. Algunos señores con todo y sus hijos se acercaban un poco, pero después se iban a otra. Tal vez les parecía un poco desvergonzada la manera en que el muchacho presumía sus pies. Traía unas sandalias de piel, de dos tiras solamente: una soportaba el empeine y otra más delgada rodeaba el dedo gordo. El pantalón se encogía sobre sus piernas largas y dejaba al descubierto más arriba del tobillo. Eran largos y delgados. Blancos, pero con unos vellos muy negros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me quedé cerca y empecé a leer la cartelera y los horarios antes de animarme a mirárselos. Entre el resumen y el reparto de una película echaba una ojeada rápida, cuidando que él no me descubriera. Creo que me puse un poco nervioso. Cualquiera de las fotos que había bajado de internet o cualquier fantasía que me había formado en la mente con algunos compañeros descalzos de la escuela, se esfumaron al instante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;***&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero me tardé en una de esas miradas, porque al levantar la vista lo encontré viéndome directamente. Me apendejé y no supe qué hacer. Hasta choqué con algunas personas al huir. Caminé rápido por los pasillos de la plaza, echando vistazos atrás para confirmar que el muchacho seguía sentado en la banca. De repente me sentí estúpido y me paré. Calma, calma, me repetía para recuperar el aliento. No había hecho nada malo. No tenía por qué alejarme de allí. Todavía con el corazón latiéndome rápido entré a la tienda de discos; aún sudaba un poco cuando me coloqué los audífonos para oír una de las novedades.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;***&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Escuché todo: pop, rock, y hasta algo de world music, que siempre se me había hecho tan aburrida. Al salir miré de lejos las luces de colores a la entrada a los cines y me reí. Ya más tranquilo me quedé a ver algunas tiendas. Me paré frente al aparador de Diesel y unos segundos después se me erizó la piel: junto a mí se colocó una silueta más alta que yo, que no quise mirar, ni siquiera a través del reflejo del vidrio. Me quedé rígido, pegado al suelo, creo que no podía moverme ni un solo centímetro. Duré muchísimo tiempo revisando una chamarra. Hasta que la silueta se agachó un poco, como mirando algo del escaparate, pero acercándose a mí. Entonces me lo dijo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;***&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando por fin me volteé para verlo, él sólo sonrió, pero con una sonrisa extraña que no supe que quería decirme. Hizo un movimiento leve con la cabeza y comenzó a caminar. Lo seguí como un zombie hacia la salida del centro comercial. Veía acercarse cada vez más el resplandor de la luz del sol afuera, que restallaba en las puertas de cristal. Antes de salir lo tomé de un brazo y él se volteó. Traigo carro, le dije. Me miró como extrañado y se quedó mudo, pero se devolvió y caminó ahora hacia las escaleras del estacionamiento. Me arrepentí enseguida de haberle dicho eso. Se detuvo para esperar que yo lo alcanzara. No dijimos nada más, él solamente me fue señalando por dónde conducir: en aquel semáforo das vuelta a la derecha, en la siguiente a la izquierda, aquí es. En el recorrido corto que hicimos me pregunté mil veces qué dirían mis papás si me vieran llevando en el carro a alguien de más edad que yo, desconocido para ellos. Y también para mí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;***&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Enseguida vuelvo dijo, y me dejó parado en medio de la sala. Miré alrededor, era la casa de una familia. Lo supe porque era igual a la mía: el comedor, los sillones, un mueble para los platos, otro para la televisión. También había cuadros y figuritas. Allí adentro el aire era más fresco que en la calle. Cuando regresó, me entregó un objeto pequeño. Lo miré extrañado. Es un chicle, dijo. No supe qué hacer con él. Te juro que no tiene nada, agregó, mastícalo un rato y lo tiras. Abrí la envoltura y eché las dos tabletas en mi boca. Eran de sabor menta muy fuerte, de esas que hacen sentir como una corriente helada en la garganta. Él se dejó caer en un sillón. Se quitó las sandalias y subió las piernas, colocó las plantas de sus pies sobre la mesita de centro. Un olor entre cuero y sudor llegó a mi nariz. Yo tiré el chicle y me arrodillé.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El timbre de la puerta suena hora y media después de la hora en que habían acordado. Al escucharlo, A salta del sillón y camina con prisa para abrir. Tropieza con una silla del comedor, y como está descalzo y siempre ha sido un poco exagerado también, siente que casi se ha roto el dedo pequeño del pie derecho. Hijo de la chingada, murmura mirando hacia la puerta. Trata de recomponerse, porque para llevar a cabo la escena que ha estado imaginando desde rato, se necesita seriedad y no quedaría bien si abriera doliéndose por el dedo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tras la puerta encuentra a B cabizbajo, raspando el suelo con la punta del zapato. A quiere soltar alguna de las frases que había estado ensayando y se le vienen en tropel varias (en que habíamos quedado-a qué chingada hora llegas-vales madre cabrón), pero es de tal magnitud su enojo que se atoran en sus labios y se queda mudo. B por fin levanta el rostro y lo mira. A se aparta un poco, me emputa que seas así, murmura por fin cuando B entra, quien con una de sus botas alcanza a tocar los dedos del pie de A, pero éste se aguanta el dolor. B se sienta en una silla del comedor. Un olor apenas perceptible pone alerta a A. Un gesto de incredulidad se forma en su rostro, además ya estabas tomando, le grita. Ante la impasibilidad de B, que no debe su aplomo al alcohol sino a su carácter natural, se dirige hacia la sala, se deja caer en el sillón de nuevo y toma el control de la televisión. La enciende apretando con fuerza los botones. Nomás me tomé dos y además era tequila, escucha decir a B, como si estuviera disculpándose. Me los eché para darme valor, agrega, ahora con un tono que suena incluso desafiante. A siente que oleadas de calor suben y dan vueltas en su rostro, pero que podría hacerle, ¿pegarle?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;B sabía perfectamente cómo desarmarlo cuando se emputaba de esa manera. Habíamos quedado en algo y tenías que respetar ese acuerdo, dice finalmente A con la voz más calmada posible, girando la cabeza para verlo. Y dónde están las chelas pues, replica B con una sonrisa por la cual A piensa que los tequilas no fueron dos solamente. Haciendo un esfuerzo por contenerse, pues sabe que ya estando así las cosas es mejor seguir con el plan, se levanta y va hacia el refrigerador. Saca un paquete de seis cervezas y lo pone en la mesa, ¿con éstas tienes para hartarte?, dice. Gracias, responde B con su sonrisa boba e ignorando el tono rasposo del otro. A se queda de pie junto a él. B se agacha y se quita las botas. Las deja a un lado. Coloca los pies en el suelo, cubiertos por calcetas blancas deportivas. A piensa en que están mojadas, pegadas a la piel por la humedad del sudor. Tiene un impulso pero se retrae instantáneamente. B destapa una cerveza y le da un trago largo, le ofrece a A, quien por fin tiene la oportunidad de dirigirle una de sus más terribles miradas de odio. Pero B no se deja impresionar, se recarga en la silla con los brazos detrás de su nuca. Ahora sí, a gusto, dice estirándose y moviendo los dedos de los pies bajo las calcetas. A siente que no tiene nada qué hacer allí por el momento y va de nuevo frente a la televisión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Durante varios minutos no se oye nada más que el sonido de los programas que se suceden uno a otro, sin que A se decida por uno. Al dejar un canal con el volumen muy bajo, alcanza a oir el ruido que hace una garganta cuando pasan por ella tragos abundantes. Este wey se va a atragantar, piensa A, pero está bien, él también tiene que cumplir. Por esperarte ni fui a cambiar la ropa de mi mamá, porque no le quedó, y ya han de haber cerrado hace rato, agrega A después de unos minutos. Pero qué pues, ¿no me vas acompañar ni siquiera con una? responde B preguntando a su vez, con esa costumbre que crispa los nervios de A de evadir las preguntas y hacerse el simpático. A gira de nuevo la cabeza y lo mira de nuevo de manera aniquiladora. Uy pues, yo nomás decía, dice B ahora riendo abiertamente, denotando por supuesto que la cerveza comienza a dar sus efectos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De nuevo silencio, más tragos, más botes que se destapan. De manera paulatina, los ánimos van cambiando. B ya no vuelve a hacer ningún comentario. A hasta se permite una risa al ver la televisión, que enseguida borra de su rostro pues todavía quiere seguir con su papel de molesto por la tardanza. De repente B se levanta y se dirige hacia el pasillo que lleva al fondo de la casa. Este pendejo ya se va a vomitar piensa con enfado A sin mirar. Enseguida reacciona y voltea a ver dónde se ha ido el otro. B pasa la puerta del baño y se mete al cuarto de A. Enseguida, dentro, se alcanza a oír otro portazo. Se metió al baño de la recámara, dice con sorpresa A y de inmediato, volviendo el mismo coraje –tal vez más intenso-, corre a alcanzarlo. Desde mitad del pasillo empieza a gritarle. ¿Ya ves cabrón como te gusta ser? ¡Nomás te importa lo que tú digas y lo que tú quieres, pero los demás te valen madre! ¡Nada te importa aparte de ti, eres un pinche egoísta que no…! A se interrumpe de pronto al tratar de girar el picaporte de la puerta. ¡Ábreme, ábreme idiota! grita repetidamente. La orden va perdiendo su tono agresivo. Ningún ruido sale del interior. A siente unas ganas repentinas de llorar. De frustración, de arrepentimiento, de coraje. Se deja caer en el piso. ¿Por qué eres así conmigo? pregunta de nuevo, casi sollozando. Yo siempre he tratado de ver cómo podemos…&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El rechinido de la puerta al abrirse lentamente lo interrumpe. Duda por un momento si debe entrar o no. Finalmente lo hace. B está de pie, con el miembro de fuera, casi erecto y apuntando hacia el retrete. A lo abraza por detrás. ¿Por qué me haces siempre lo mismo? le dice mientras baja una mano hacia su pene. B se da la vuelta y queda frente a él. A entiende. Comienza a quitarse con premura la ropa. Sí papito, sí, gracias, gracias. El pantalón se le enreda en los pies. Está a punto de caer. Por fin logra quitárselo. Acá papito ven. A se mete en la bañera. B se coloca frente a él, quien ahora parece esforzarse en dejar que salga la orina. Por fin sale el chorro caliente. A se mueve, gira intentando que el pequeño torrente moje todo su cuerpo, se retuerce con una mueca de gozo que a B le parece grotesca. Se unta y se esparce el líquido ámbar por los brazos, el cuello. Alcanza a recibir un poco en la boca. Lo traga sintiendo un ardor inesperado en la garganta. Cuando termina de fluir, todavía lame el glande. B aspira varias veces de manera entrecortada para intentar reprimir las lágrimas.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-2235904853901204424?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/2235904853901204424/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=2235904853901204424' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/2235904853901204424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/2235904853901204424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2007/02/escenas-sin-pudor.html' title='Escenas sin pudor'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-5536708488122455843</id><published>2007-02-12T10:08:00.000-08:00</published><updated>2007-02-12T10:12:36.236-08:00</updated><title type='text'>Circus magnus</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Juan Antonio V.B.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;p&gt;Sin que nadie lo esperara, de pronto la hora de la comida se anunció con música y gritos. La algarabía producida provocó que la gente dejara sus platos enfriarse y con prisa se asomara a las ventanas o de plano saliera a ver a que se debía todo ese relajo. Y ahí estaban, los primeros que llegaron fueron los elefantes y sus domadores, seguidos de los fortachones y al final los payasos, con sus trajes de colores y haciendo reír al chiquillerio que corría divertido a un lado de ellos, igual que en las películas de capulina. Yo quise salir también a estar junto con ellos pero la mirada severa de mi abuela fue una prohibición tajante al deseo. Mi hermano menor era en ese momento lo opuesto a mis deseos, estaba escondido entre la falda de mi madre ya que por esa época aun le tenia pavor a los payasos. A causa de eso muchas veces tuvimos que regresar temprano de una fiesta porque no dejaba de llorar, pero también mas de alguna vez el gerente de alguna tienda le dio un caramelo preocupado por su llanto cuando al intentar promocionar sus artículos con uno de esos cómicos lo único que provocaba era que mi hermano corriera despavorido y dando gritos, contagiando con su miedo al resto de los niños y el enojo de muchas mamás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Regresamos a nuestros platos que ya se habían enfriado, y en lo que mi madre y abuela los calentaban yo no dejaba de hablar sobre el circo que llegaba a nuestra colonia. Mi padre solo escuchaba serio todo lo que yo decía e imaginaba sucedía en un circo, con su mirada solo puesta en la cocina esperando que trajeran de nuevo los platillos. Por ese entonces los ingresos de mi papá aun nos mantenían viviendo en la casa de sus padres y cualquier pequeño gasto era siempre discutido como si fuera el presupuesto de todo un país. Mi entusiasmo no decayó durante el resto de la comida, y después de cada bocado abría de nuevo la boca ya sea para hablar sobre lo bien que se veian los animales o de los trajes de los domadores, claro, siempre evitando hablar con la boca llena. Mi padre masticaba inconmovible y sin decir nada. Al terminar nuestros alimentos y mientras mi madre recogía los platos por fin se digno en decir “el sábado tu madre te llevara a ver el circo, siempre y cuando te portes bien toda la semana” , mi madre me guiño un ojo y sonrió cómplice.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La semana transcurrió tranquila, aun yo no iba a la escuela por lo que mis únicos deberes eran jugar sin hacer ruido durante la siesta de mi abuela, no pelear con mi hermano y no decir mentiras. A medida que se acercaba el sábado yo me portaba mas serio, pasando la mayor parte del tiempo viendo los libros de monitos que mi abuela me había regalado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El día esperado llego, y también el dilema de que hacer con mi hermano, que lloraba y lloraba queriendo ir con nosotros. Ninguna promesa parecía cortar su súplica y yo sentía que nunca saldríamos de la casa. Mi mamá dijo que lo llevaría y que cuando salieran los payasos le cubriría sus ojos para que no los viera y no se asustara, con esa ocurrencia se termino el lloriqueo y partimos los tres hacia el circo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los primeros en salir fueron los payasos, y yo voltee alarmado a ver a mi hermano, pero este estaba riendo porque mi mamá le cubría sus ojos con la mamo, tal como se lo había prometido. Inmediatamente siguieron los elefantes, que a todos nos hicieron exclamar “guao” de admiración con sus destrezas. Cuando salieron los leones todo el circo estaba callado y varios de los niños, al igual que yo, teníamos los ojos llenos de terror. Mi hermano y yo nos apretamos a los brazos de nuestra madre, y suspiramos aliviados cuando el domador, después de hacer saltar a las bestias por aros de fuego, se despidió con una sonrisa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En lo que acomodaban el centro de la pista para el siguiente acto, un señor se acerco tratando de vendernos inútilmente unos títeres como recuerdo, yo tenia ganas de tener una de aquellas figuras, pero sabía que mi madre no contaba con dinero para ello, todo se había ido todo en comprar las entradas y una bolsa de palomitas con caramelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por fin se escucho el anuncio del presentador de que vendrían los fantásticos e increíbles Hermanos Romanoff. De entre las cortinas aparecieron dos chicas jóvenes, cada una de la mano de otros dos muchachos sonrientes. Ellas iban ataviadas con trajes llenos de brillos, una de azul y la otra de rojo. Los jóvenes iban mas sencillamente, solo con unos trajes de malla que a mis ojos los hacían ver como los luchadores sin mascara que acostumbraban acompañar al Santo en las películas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con agilidad treparon las escaleras y en un instante estaban en sus trapecios, una pareja por cada extremo del circo. A continuación comenzaron a volar de un lado hacia el otro, girando y abriendo los brazos en el aire. Eran realmente fantásticos y yo los miraba extasiado. Le dije a mi mamá que cuando fuera grande quería una novia como la de azul, y ella sonriendo asentía, sin dejar de mirarlos volar. De repente volvió a la pista el presentador para pedir silencio ya que lo que seguía era una de las pruebas mas difíciles de la noche. De forma inmediata se escucharon algunas voces tratando de hablar muy bajo y varios “shisssss” entre el publico. La orquesta del circo dio varios redobles a los tambores y las luces se centraron en la chica de azul que había llamado mas mi atención. Daría cuatro maromas en el aire antes de caer en los brazos de su hermano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los trapecios comenzaron a moverse con ellos agarrados, cada vez tomando mas impulso hasta que la chica se soltó y giro una, dos, tres veces en el aire para caer a los brazos de su hermano. Los “ayy” se escucharon por todo el circo pero ella sonreía haciendo con sus brazos una señal de que lo intentaría una vez mas. De nuevo todo permaneció en silencio y la escena parecía ser una copia de la anterior. Giró una, dos, tres y la deseada cuarta maroma se logró, pero esta vez los brazos de su hermano no estuvieron a tiempo para sujetarla. Todos miramos la escena que sucedía eterna a nuestros ojos, hasta que un golpe seco nos saco de ese infinito en el tiempo. La chica yacía inerte en el suelo. La gente no decía nada y simplemente salía del circo, en silencio, sin murmullos ni palabras. Mi madre nos tomo de los brazos y también no saco de ahí. Todos nos preguntábamos mudos si la chica vivía, sabiendo de antemano la respuesta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llegamos a casa y mi padre ya nos esperaba sonriendo y preguntando como nos había ido en el circo, si mi hermano se había portado bien. Por toda respuesta mi madre nos envió a dormir y le dijo algo que un accidente había sucedido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la mañana siguiente no quedaban rastros de donde antes estuvo instalado el circo, nadie sabía a donde habían partido, ni que fue de la chica, unos dijeron que la vieron irse sentada en un taxi, y otros que no iba sentada, sino acostada y sin vida. Realmente nadie supo nada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Han pasado mas de 30 años desde ese día y aun no dejo de buscar en las multitudes anónimas su cara, como la recuerdo al sonreír mientras se balanceaba en su trapecio por los aires.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-5536708488122455843?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/5536708488122455843/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=5536708488122455843' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/5536708488122455843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/5536708488122455843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2007/02/circus-magnus.html' title='Circus magnus'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-8621828397418412829</id><published>2007-02-06T13:58:00.000-08:00</published><updated>2007-02-06T14:17:13.987-08:00</updated><title type='text'>Actualizaciones de blog</title><content type='html'>Hola a todos. Este post no es sobre los cuentos de Luis Martin y Paty que basicamente ya se empalman en dos días con el de Juan, al cual aprovecho pare recordarle si el ya tiene su cuento o si nos dará largas como otros, ja ja, pero en fin, insisto, el comentario no es para recordarle a Paty y Luis Martin que no han mandado su cuento y que realmente nos gustaría que Paty y Luis Martin nos envien sus textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no es para eso. Este comentario es para informarlos sobre un cambió que me vi obligado a hacer en el blog. Empezaré hablando de los "Troles", los cuales son programas que insertan mensajes de publicidad en foros, comentarios, y otras formas de opinión grupal en el Internet. Estos mensajes son inofensivos, pero si son molestos. En este blog ya hemos recibido un par de "ataques", los cuales fueron borrados. Sin embargo, en mi blog, me vi seriamente inundado este fin de semana de mensajes anunciando viagra, porno, o medicamentos baratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La compañia de Blogguer, que es la que auspicia estos blogs, fue comprada por google. Con esto, google se dió a la tarea de mejorar varias cosas del entorno, entre ellas, una forma protegida de comentar que permite evitar a los troles. Cada vez que entras a actuaizar tu blog, ellos te recuerdan que puedes actualizar tu blog, que se mantendrá el diseño y los comentarios. En realidad tuve problemas con los acentos, pero solo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema aqui es que de ahora en adelante, si quieren incluir o modificar una entrada (no los confundan con las tallereadas, me refiero a "post"), deberan actualizar sus cuentas de blogguer a google. Es fácil, asi que espero nadie tenga problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despidó, recordando por ultimo que seguimos esperando el texto de Luis Martín y Paty.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-8621828397418412829?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/8621828397418412829/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=8621828397418412829' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/8621828397418412829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/8621828397418412829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2007/02/actualizaciones-de-blog.html' title='Actualizaciones de blog'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116949130562324884</id><published>2007-01-22T10:37:00.000-08:00</published><updated>2007-01-22T10:41:45.646-08:00</updated><title type='text'>Noticias sobre los cuentos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hola taller:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luis martin mandará hoy sus textos. Por cierto son dos cuentos, parte de una trilogia, donde la tercera parte veremos si la subimos en el futuro. Es posible que se nos junten los textos de él y el cuento de Paty. Mi propuesta es que intentemos tallerear todos, ya hacia el final del plazo para Paty, veremos si extendemos la fecha, o procuramos mantenernos en el calendario. Esto es para evitar mas retrasos. ¿Qué les parece?. ¿Algún comentario o duda?. Los comentarios de esta entrada son el for indicado para decir su opinión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116949130562324884?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116949130562324884/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116949130562324884' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116949130562324884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116949130562324884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2007/01/noticias-sobre-los-cuentos.html' title='Noticias sobre los cuentos'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116572538907056825</id><published>2006-12-09T20:31:00.000-08:00</published><updated>2006-12-09T20:44:12.710-08:00</updated><title type='text'>Despedida</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;Diana Sofía Sanchez&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como cada día, toma el desayuno acostumbrado en su juventud: un huevo cocido, un jugo coloreado de amarillo y un par de panes tostados. Si el estómago le cuece los intestinos, entonces traga el líquido antiácido que, como nueva rutina, acomoda al lado derecho de su desayuno, junto con un vaso mediano lleno de agua. Hoy no siente dolor. Feliz, recoge los trastes y los lava lentamente, con la paciencia de quien tiene todo el día para consentirse.&lt;br /&gt;     Seca sus manos y se apresura, según sus fuerzas, hacia la ventana de la salita. Sentado en el quicio, los ojos se escapan de sus cuencas hacia las montañas azulosas de un San Luis Potosí que vive en su memoria. No hay aves, ni nubes que atraviesen el cielo. La mañana está impecable. La nostalgia puede darse el lujo de mirar sin obstáculos el horizonte.&lt;br /&gt;     En ese instante, la Hermana sube cansinamente las escaleras del edificio, apoyándose en el barandal. Cada vez que sube un piso, se queja. Hace dos años que sigue la misma rutina y desde el primer día que aceptó visitar al viejo, se pregunta quién verá por ella, por la fatiga que la invade todas las mañanas o cuando regresa de hacer algún encargo. Bueno, el sacrificio es parte de la penitencia de los pecadores y la ayuda solidaria debe ser siempre abnegada. Pero, quién puede creerse tales rimas de sumisión. Inmediatamente se pregunta si alguien podrá atreverse a ir a su casa cuando ella no pueda ni siquiera pedir un pedazo de pan o reclamar que cierren la puerta mientras alguien más le quita las pantaletas sucias de orines. Nadie se atreve a presenciar la muerte con tanta cercanía. Negando con la cabeza, suspira y sube otro piso. Quién se animará a vestirla o alimentarla. Luego sonrió, su cita todavía no estaba en tal decadencia ni tampoco el viejo era incapaz de moverse. En sí, por eso volvía cada fin de semana... Pero, y cuando él no pueda levantarse más...&lt;br /&gt;     El ruido de una puerta que se abre le interrumpió el pensamiento. Una mujer, de la misma edad de la monja, asoma una cabeza esponjosa y blanquecina. La vieja chismosa del siete, dice la Hermana para sus adentros, mientras se acerca a la puerta. Otra vez esta bruja hipócrita, cree que dice la mirada miope de la mujer. Por qué sigue vestida de monja si hace años que regresó del convento. ¿Cree que somos estúpidos o que todo se nos olvida? Un hijo difunto no es cosa de pasar desapercibido... O en realidad la anciana no piensa nada y sólo sale a saludar. Ambas se miran y sonríen al instante estimuladas por la buena educación: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Buen día, Hermana.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Buen día.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasa rozando con el hábito la rodilla descarnada y rugosa de la vieja. La mujer se hace hacia atrás en un reflejo que evidencia la agilidad de un cuerpo todavía sano, y cierra la puerta con un golpe ligero pero con la fuerza suficiente para que la Hermana sienta su rechazo. O al menos así lo interpreta. Después de subir otros escalones: y quién verá por mí... Al menos Dios está conmigo, él sabe de los sacrificios... y diez escalones más arriba, con total convicción, intenta abrir a empujones la puerta del departamento.&lt;br /&gt;     Al sonido ligero de unos golpes, los ojos perdidos en las montañas vuelven a su lugar y con el cuerpo pesado, el viejo se apresura, sorprendido de su torpeza. Cómo fue que olvidó dar vuelta a la llave. Durante mucho tiempo, cada fin de semana hace lo mismo... seguro ya está perdiendo la cabeza. La Hermana no puede esperar mucho tiempo en el umbral. Es una desatención, una brutalidad a la reputación de esa buena mujer; un pie para que la gente pueda decir algo; cualquier cosa nueva que gusten agregar a los rumores viejos.&lt;br /&gt;     La Hermana toca con mayor insistencia y la puerta se abre de pronto. La recibe un rostro agitado. Ella sonríe, bondadosa y comprensiva. El corazón vuelve a latir con prisa, también ha olvidado bañarse. La monja entra y se dirige hacia la cocina, para abrir las ventanas. Él permanece recargado en la puerta. Quizá no se da cuenta del olor a viejo. Además, ya debe estar acostumbrada después de tanto...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿El dinero?, pregunta de pronto la Hermana y en la voz aguda que sale de su garganta, sin ni siquiera haberlo planeado, se escapa el miedo a que ahora el anciano piense que ya no debe pagarle por sus servicios. En que ahora crea que la apariencia de monja exija no sólo la apariencia, sino también el verdadero sacrificio: la entrega desinteresada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¿El dinero?, repite y se acerca al viejo. Un olor fétido le llena de golpe el rostro y vuelve la cara buscando una ventana abierta, para reprimir las náuseas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Si quiere...-dice el viejo, con la voz ronca y vacilante-, si... si lo prefiere, yo quería...&lt;br /&gt;La mirada de la monja lo interrumpe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¿Hoy no tiene dinero? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Intenta acercarse a la puerta, pero el recuerdo de las náuseas la mantiene estática.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Sí...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Entonces no hay tiempo qué perder.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se arrima a él, lo toma de las manos y lo lleva al sillón de la sala. Va al baño. Después de varios intentos, prende el pequeño boiler y para hacer tiempo, calienta agua para café. El viejo sigue sentado, con el rostro en el piso, como una estatua. Todo ocurre exactamente igual al primer día de su cita. No había disminuido la distancia entre ambos. Tampoco se exigían las palabras cordiales o la trivialidad de una charla. De pronto lo invade la idea de que hubiera sido mejor si las cosas se hubieran dado por el lado amable de las pláticas y no por el curso pecaminoso de recuperar deseos casi olvidados. La Hermana vuelve de la cocina con una taza humeante entre las manos. Cierra las cortinas de las ventanas y se acerca al cuerpo del viejo, con la determinante intención de quitarle la ropa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Todavía puedo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hermana se detiene ante el movimiento brusco de aquel hombre. Un sujeto tan extraño. Piensa en ayudarle, al menos con el pantalón, pero el viejo no deja de moverse. Con la mirada clavada en cada prenda que abandona en el piso, sigue su pensamiento, si mejor platicáramos. Por fin desnudo, camina despacio por la salita, llega a la cocina y se encierra en el baño. Todo cobra un intenso olor a alcohol y a hierbas secas. La Hermana busca qué hacer y de pronto decide hurgar en la recámara. Qué tal si la había engañado y no tuviera un solo quinto.&lt;br /&gt;     El agua sale fría al principio. El cuerpo lo siente como un golpe, erizándole la piel moteada y flácida. Sonríe, contento de sentirse todavía vivo y de saberse esperado por aquella mujer. Vieja, pero acomedida, murmura irónico. De pronto, con el agua cayendo en su miembro, evoca los labios blandos y suaves de la Hermana: cómo la mujer se tragaba su miembro ligeramente flácido, ligeramente erguido. Eres un viejo pendejo, pero con suerte, ríe. Abre más la llave del agua caliente y todos los músculos se relajan.&lt;br /&gt;     La Hermana permanece en el umbral de la recámara. El olor a alcohol y a hierbas se mezcla con un aroma dulzón de flores marchitas. Se congratula de nunca haber insinuado siquiera la posibilidad de hacerlo en el cuarto. En la sala había dos ventanas que dejaban correr el aire y además, la incomodidad del lugar obligaba a que el acto fuera rápido y sin dejar tiempo a que surgieran lazos sentimentales de por medio. Aunque... tampoco exigía mucho tiempo el raquítico sexo de su “amante”. Prende la luz sólo para dar un vistazo: nada, una recámara de anciano, como cualquiera de su género. Cierra la puerta y se deja caer en el sillón, con el café tibio entre las manos. Qué tanto hará ese viejo apestoso, sonríe ante la ofensa y, con el humor renovado, decide quitarse la ropa. Así no perderán más tiempo.&lt;br /&gt;     El cuerpo de ella: robusto, flácido, cubierto de sensaciones eróticas que ella se provocaba, mientras él, ya satisfecho, admiraba la exhibición de la Hermana. Sí, Hermana. Puta, más bien, se contesta y su voz lo espanta. Tal vez ella lo habrá oído. Espera en silencio algunos minutos. Al no oír nada, continua recreando sus momentos amorosos. Sí, eres un viejo pendejo. Ya la hubieras comprado. Que se quedara contigo...&lt;br /&gt;     Fue a la cocina por otra taza de café. El ruido del agua continúa detrás de la puerta, como una lluvia interminable. Ya ha de haber llenado la tina. Vuelve a la sala. Para pasar el rato, se pone de nuevo la ropa y se recarga en el quicio de la ventana. San Luis se veía diferente desde allí arriba. Las montañas azules... Cómo extrañó verlas durante su estancia en Veracruz. Cómo quisiera que el tiempo volara hacia atrás...&lt;br /&gt;     Al sentarse en la tina, el agua resbala por los límites de la bañera. Sí, el cuerpo de ella, murmura el viejo y se sumerge bajo el agua. Un calambre en el cuello lo sorprende, luego se extiende al brazo. Quiere gritar, pero el agua ahoga los sonidos. El calambre en el cuello, más fuerte. Así era cuando se vaciaba dentro de las mujeres. Un sentimiento ya olvidado. El calambre en el cuello, en la espalda, por debajo de las caderas...todo sucede en segundos. Saca la mano derecha, agarra con fuerza la orilla, pero no puede levantarse... respira agua... el cuerpo pierde impulso... el agua está gris, opaca... los intestinos flaquean... el agua cae fría... el cuerpo del viejo se mueve en varias convulsiones silenciosas.&lt;br /&gt;     Sí, las montañas de San Luis son hipnotizantes. La Hermana camina a la cocina. No, ahora es seguro que el viejo no tenía el dinero y se encierra para no pagar. Sinvergüenza. A ver quién se atreve a cumplirle sus caprichos. ¡Dios Mío!, suspira, negando con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Bueno, ya que usted así lo ha decidido, me marcho...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abre la puerta. Después de dudarlo un momento, regresa a la puerta del bao y agrega, bajito:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Vuelvo la semana próxima. Pero... tendré que aumentarle el precio...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Contenta, mira de reojo la sala: todo en orden. Cierra la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116572538907056825?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116572538907056825/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116572538907056825' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116572538907056825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116572538907056825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/12/despedida.html' title='Despedida'/><author><name>nylsina jones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12680432635636914230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_9IN1MFVGvbU/SjSZMi4fkkI/AAAAAAAAADk/aDnAgd_ZNmw/S220/Nylsa.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116421062071132262</id><published>2006-11-22T07:46:00.000-08:00</published><updated>2006-11-22T07:50:20.733-08:00</updated><title type='text'>Aroma a Cobalto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Francisco Jalomo Aguirre&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARTE I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aroma entra por mis fosas nasales y despierta mis recuerdos de antaño, siento de nuevo tu espacio aquella vez primera cuando el olor de tu cuarto quedo impregnado en mi mente para no dejarme nunca más. Y como si me transportara al pasado, te veo de nuevo sentado frente a la vieja iglesia de Nuestra Señora del Carmen, como si esperaras coincidir con tu otra mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco se materializa el entorno de la iglesia que nos cobijo en nuestro primer encuentro. Veo frente de mí los niños corriendo en los jardines que juegan junto a la fuente frente. Las personas sentadas en el café apacible, como todas las veces en que nos veíamos en nuestro punto de encuentro, también están presentes. El replique de las campanas y la gente saliendo de misa, los amantes del tango también regresan a su sitio habitual junto con los ritmos y las melodías. El trino de las aves, las palomas agrupadas y hasta los mendigos, viven en mis recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo se vuelve tú, todo se transforma en esa tu piel morena que me derretía el alma, esa piel que ahora que recuerdo me hechiza el corazón y me dibuja una sonrisa. Cuan bello era el contraste de tu piel mulata y mi piel blanca, tal como el contraste del cardo y la ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que el día en que te encontré en ese lugar tan especial para mí, me senté a tu lado y fue con la mirada que te dije cuanto espere ese momento y tus ojitos de angelito negro me respondieron con la misma idea, estaban de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando escuchamos nuestras voces, ya nuestro pacto estaba sellado alma con alma. Fue entonces que me invitaste a tomar un café y yo cautivo, acepte como si te conociera de toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos, cual si voláramos como dos gorriones que se funden en una misma cosa con el viento, volviéndose un solo mundo, un solo universo, siendo el todo en un espacio de ensueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas otras veces he recorrido el mismo camino que anduvimos auqella tarde, y como si mi alma quisiera regresar contigo, he llegado incluso a encontrarme frente a la puerta de tu casa. Pero siempre el valor se desvanece y me retiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso como mi mente no olvida cuando abriste la puerta y cruce el dintel de tu pequeña casa en la que en un espacio de 6 por 3 metros, se mezclaban tu estudio, tu sala y tu cama, ése aroma a cobalto envolvió y penetro todo mi cuerpo. Era dulce, cual si describiera nuestra historia de los próximos meses. Nada mas existía, sin ser ese olor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que aspiro de nuevo ese aroma, recuerdo los momentos mejores de mi vida, pero sin querer también, reviven dentro de mi sabores tan amargos como el de aquella noche en que destrozaste mi corazón en pedazos. Esa noche en que llegamos a tu casa, tu mejor amigo y nosotros dos. Los tragos previos al momento no me importaron, cuando mientras recostados en tu cama yo palpaba tu cuerpo con mis manos ardientes de deseo, que saboreaban tu piel en todas direcciones, sintiendo como rozaba tu falo en cada movimiento que emprendía. Tus manos firmes y fuertes sobre toda la extensión de mis carnes, aun las siento recorrer mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos tu y yo, o uno solo. Pero luego sentí unas manos extrañas y un calor de un cuerpo que me era ajeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue a tì que no te importo que tu mejor amigo irrumpiera en nuestra intimidad, en nuestro pequeño mundo. Al contrario, parecía excitarte la idea como si fuera parte de algo ya planeado. No te incomodo que alguien distinto a ti me tocara y te tocara sin medida ni limite. Nada hiciste por impedir tan osada intromisión, tan vil canallada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pareció ver en la oscuridad la silueta en la que tus labios besaban los de ese intruso, querían que entrara al juego pero yo estaba pasmado, confundido, paralizado y sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces que recordé cuan frecuente era que tu supuesto amigo se quedara contigo a dormir y cuan constante el tiempo que pasabas a su lado. Que tan común era encontrarlo a él cuando llegaba a tu aposento. Como nos miraba cuando nos entregábamos un beso, una caricia, una muestra de amor. Cuantas insinuaciones note de su parte para separarnos, para seducirnos, para deshacer nuestra fusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi alma libraba una batalla dentro, mientras una tempestad se avecinaba afuera. Los sueños futuros se desdibujaron y se tornaron caóticos, faltos de lo que proyectamos juntos, pero sobre todo faltos de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me levante note como las lágrimas corrían por mis mejillas y se precipitaban al infinito, y junto con cada fragmento de mi alma vuelto gota, el dolor ocupaba el espacio que se quedaba hueco, invadiéndome una rabia que me transformaba por completo. Fue así que el amor dejo de ser amor y se convirtió en odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataste de excusarte, pero sabias bien que no había palabras para remediar lo sucedido. Mi decisión se escuchaba a través de mi boca cerrada, te dije con mis ojos cuanto te odiaba a partir de ese momento. Tome mi ropa, me cubrí el cuerpo despedazado por dentro y deje para siempre ese aroma a cobalto, ese espacio, deje los escombros de nuestro futuro juntos, de nuestros sueños, y me marche mientras escuchaba cada vez mas distante tu voz detrás de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que recuerdo, pedacitos de antaño salen por mis ojos en forma de cristales. Ahora me doy cuenta, que el aroma a cobalto no me dejara jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARTE II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez el destino me esta dando señales, señales que no entiendo ni quiero aceptar. Porque este último mes, después de recordarte tanto cada vez que aspiro el aroma a cobalto, me pareció verte a lo lejos en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás esta aroma me este volviendo loco, porque según he oído, te marchaste lejos, muy lejos de mi lado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116421062071132262?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116421062071132262/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116421062071132262' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116421062071132262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116421062071132262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/11/aroma-cobalto.html' title='Aroma a Cobalto'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116284309230697993</id><published>2006-11-06T11:47:00.000-08:00</published><updated>2006-11-06T11:58:12.366-08:00</updated><title type='text'>CAFE NEGRO</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Yvonne Bagnis&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se despierta. Avienta las sábanas verdes hacia un lado y se levanta. Trae puesto su gorro azul debido al intenso frío de invierno y a su calvicie, y que además combina con los cuadros de su pijama. Va a la cocina y se dispone a prepararse un café. Pone a hervir agua, saca un café soluble corriente de la alacena, que es para el único que le alcanzó esta semana, y lo coloca sobre la barra. De pronto, siente que algo roza su pierna. Es su gata, Amelia, la fiel amiga que lo acompaña desde hace unos años. Buenos Días, le dice, y la gata se repega más a su pantorrilla. El agua hierve, la sirve en una taza, le agrega una cucharada de café y una y media de azúcar. Se va al sofá y prende la televisión. Se sienta con la esperanza de encontrar un programa de acción este domingo. No hay nada. Se conforma con ver los refritos de programas de los 80 o los 70 que había visto hace muchos años.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Termina su taza de café y las galletas que tomó de arriba del refrigerador. Se ha quedado dormido en el sofá nuevamente. Cruza los brazos sobre su pecho por costumbre y por el frío. Debajo de su papada está el control remoto, que diez años antes, sus hijas trataban de quitarle sin que él se diera cuenta para poder cambiarle de canal a la televisión. Nunca lograron hacerlo sin despertarlo, sin que sus ojos se abrieran y se notara un color rojo en ellos por el profundo sueño en el que papá estaba inmerso, y el cual, ellas creían se debía al enojo de querer quitarle el control. Imaginaban que ese rojo en los ojos era como de la furia de un ogro. Y que esos gruñidos que papá les daba se debían a la rabia retraída, y no a los ronquidos guardados en los pulmones llenos de humo de cigarro. El teléfono suena, lo despierta, pero quiere ignorarlo, no quiere contestar. El teléfono sigue repicando, ya son las 11 de la mañana, se espabila un poco y se acerca al identificador, ve el número y lo reconoce, es su hija la mayor, seguramente quiere invitarlo a comer o a desayunar, lo sigue oyendo repicar y sin embargo, sólo lo mira, no contesta. El teléfono se calla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hace semanas que Michel no contesta el teléfono, ignora su sonido y se le ha vuelto fácil hacerlo. No tiene ganas de salir y sólo se dedica a ir a trabajar y volver para encerrarse entre las paredes de su casa y perderse en la televisión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Frente a él están sus libros. Todos los que ha leído más de una vez y que reconoce por su pasta, por el color y por su olor. Algunos se los llevó su hijo el menor cuando partió. Michel los mira, los revisa con la mirada, hace mucho que no lee un libro completo. Culpa a su vista cansada, pero en el fondo sabe que se debe a su apatía. Al desgane de los años y a su amargura. A penas rebasa los 50 y se ha vuelto un ermitaño. Vuelve otra vez la mirada a sus libros y de pronto observa algunos. Los libros de bolsillo que compró en sus viajes a Europa, en las centrales de camiones, en las estaciones de tren o en los aeropuertos. Qué hombre era en aquel entonces. Los viajes lo renovaban, se sentía pleno e interesante. Conocía diversos países y podía presumir de su cultura universal; podía entonces, compartir grandes pláticas y sentirse parte del mundo. Ahora, se sentía solo y sin mucho por decir. Observó otros y recordó los que habían sido un obsequio de sus amigos. Pocos. Tuvo muy pocos amigos. A ninguno lo conservó en la distancia ni al paso de los años. El semblante le cambió, una mezcla de tristeza, amargura y resignación se dibujaron en su rostro. Vio también el espacio vacío del librero, donde debían estar aquellos libros que se llevo su hijo. La colección completa de clásicos del Romanticismo, los que tanto le gustaban a la madre de Michel. Fue la única herencia que recibió de sus padres, “los libros y el apellido elegante”, como le decían sus hijos. Sí, libros y sólo en el apellido quedó el abolengo, pensaba Michel cada que escuchaba aquello. Su familia perteneció a una clase acomodada, al menos así lo recuerda Michel. Siempre asistieron a colegios donde les enseñaban tres lenguas distintas y salían de may hasta las 6. En esos colegios le habían inculcado el hábito de la lectura. Pero de aquella clase acomodada no quedó nada luego de la apoplejía que sufrió su padre. Del abolengo y la elegancia, sólo les quedó el apellido. Y ahora, tantos años y fracasos después, y tan lejos de su ciudad natal, Michel veía triste sus libros y en su mente se repetía, sólo nos quedo el apellido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cerró los ojos y volvió a cruzar los brazos, se acomodó nuevamente en el sofá, mientras su gata se acurrucaba sobre su estómago. Jaló una manta que siempre conserva sobre el reposet contiguo y se tapó. Volvió a dormir hasta el medio día. Soñó con los libros de Agatha Christie y las historias de estos crímenes. Tuvo la sensación de haber comprado por primera vez El último Magnate de Scott Fitzgerald. Y en algún momento su mente lo trasladó hasta el globo de Julio de Verne, cuando Michel aún era un niño inocente, que soñaba con ser un hombre grande y creador como los personajes de sus libros. Le pareció escuchar la voz de su padre que en francés le repetía un par de cosas y le pareció ver también a su mamá acomodando la vajilla de plata sobre la mesa, aquella, que después fue empeñada para pagar las colegiaturas del instituto. Su sueño era profundo. Michel era nuevamente un niño y veía como sus hermanas vestían ropas finas y conservaban aún su figura esbelta y su melena larga. Siguió soñando.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El sol de invierno pegándole en la cara lo despertó. Se incorporó y con pasos lentos caminó hasta su cuarto, tomó el canasto de la ropa sucia y salió al patio trasero. Separó la ropa de color oscuro y la de colores claros. Echo primero la ropa oscura en la lavadora, agregó jabón y un poco de líquido para mantener los colores vivos. Regresó a su cuarto y prendió la televisión. Las películas de permanencia voluntaria comenzarían. Buscó algo bueno en la tele y se sentó. Prendió un cigarro. Sin filtro. Hace muchos años que dejó de fumar tabacos con filtro, yo fumo por vicio no por status, decía. Lo aspira, lo expira y disfruta de su tabaco. La tos comienza, ésa que se había mantenido ligeramente escondida por la mañana, hace su aparición. “Te dará cáncer” le dice su hijo, pero a Michel no le importa. Mitiga su soledad con su tabaco. Y en el fondo, sabe, que su tabaquismo es una autodestrucción lenta que será justificada el día de su muerte y que no será juzgada durante su vida. Que nadie verá que ha dejado de vivir, o que las ganas de vivir se le han marchado hace muchos años y sigue haciéndole daño a su cuerpo para no hacer larga la agonía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La lavadora suena. Michel sale al patio trasero a tender la ropa. Acomoda uno a uno los calcetines, busca sus pares y los acomoda uno al lado del otro, para que al descolgarlos sea mas fácil juntarlos. Echa la ropa clara en la lavadora, pone jabón y vuelve a su cuarto. Una película está por comenzar y aparenta ser buena. Michel le deja en ese canal y va a la cocina, saca un toper del refrigerador y lo mete al horno de microondas. Saca también las tortillas y pone el comal en la estufa. Calienta bastantes tortillas y el horno suena como listo. Ahora mete otro toper con frijoles al micro y sirve, del toper que ha sacado del horno, pollo con mole, agrega, luego de calentarlos, los frijoles, toma una servilleta, los cubiertos y se marcha a su cuarto. La película recién ha comenzado y Michel se acomoda para comer y verla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al terminar de comer coloca los platos en el buró y se recuesta en la cama. La película es un fiasco. Sin darse cuenta, Michel cierra los ojos y cae rendido nuevamente. Está agotado, del trabajo y de ser quien es. Agotado de la edad, de la soledad, del mismo hartazgo. Y vuelve soñar. Sueña con el teatro, con la música clásica que tanto disfrutaba, con la ópera que tanto le agradaba ver y con los eventos a los que siempre fue solo porque su esposa jamás quiso acompañarlo. Sueña con sus hijos de pequeños, con su exesposa aferrada a su compañía cuando aún lo quería. Sueña, con los amigos que olvido en la distancia, los viajes y las amantes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La lavadora vuelve a hacer ruido y el sonido molesta sus sueños. Lo ignora y sigue durmiendo. Le gusta lo que sueña, le gusta lo que ve. Los perros de su infancia aún están vivos y hacen fiesta cuando lo ven llegar; sus padres están vivos; sueña con sus hijos que no se han ido y el Michel que estuvo vivo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El teléfono vuelve a sonar. Repica y repica y el insistente sonido lo despierta nuevamente. Se voltea, acomoda su cabeza pegándola a la almohada contigua. Se niega a levantarse. El teléfono sigue repicando. Gruñe. El teléfono se calla. Se acomoda para seguir durmiendo pero recuerda que su ropa está en la lavadora. Se incorpora poco a poco y aletargado y, medio dormido, se levanta para tender la ropa. El teléfono suena de nuevo. Michel va hacia la sala para ver el identificador, vuelve a reconocer el número. Larga distancia. Es su hijo el menor, llama como cada domingo para saber cómo está su padre. Sabe que debe contestarle, que su hijo se preocupará si no lo hace, y seguramente llamará a sus hermanas para preguntar por él, y cuando la mayor le diga que ella tampoco lo encontró, llamará a su madre para preguntar si ella sabe algo de papá. Mas Michel no quiere contestar, no tiene ganas de hablar con nadie. De qué va a hablar, qué de nuevo contará, si su vida lleva años en pausa. Y decide, por primera vez en años, no contestarle a su hijo. Demasiados repiques hasta que el teléfono cesa de sonar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Su gata maúlla, le exige comida, así que sobre su plato coloca un poco de croquetas y le lava el bote del agua y pone agua limpia. Sale nuevamente al patio para checar el estado de la ropa. Recoge la que ya está seca, la coloca en la cama, comienza a doblarla y la guarda en sus cajones. Lleva a la cocina sus trastes. Al pasar, observa el cuarto contiguo y ve su computadora, se detiene un momento, piensa en prenderla y abrir el messenger, suspira, decide no hacerlo, piensa que seguramente su hermana estará cateando desde la capital y le propondrá miles de negocios en los cuales invertir y perder el dinero que no tienen. No, su hermana no se ha resignado a que lo han perdido todo y que sólo nos ha quedado el apellido, se repite Michel. Piensa entonces, en abrir únicamente su correo. Luego recuerda que su hijo le marcó y al no encontrarlo debió haberle enviado un mail preguntando dónde estaba, y qué le respondería, que no quiso contestarle, que no quiere hablar con nadie porque siente que no tiene nada que decir. Agacha la mirada y camina hacia la cocina. Lava los trastes y guarda los topers en el refrigerador. Se sirve un vaso grande de agua y la bebe de jalón. Regresa a su cuarto y vuelve a sumergirse en la televisión. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mas tarde el teléfono vuelve a sonar, esta vez Michel no se acerca a ver cuál es el número, lo deja sonar hasta que se cansen. Otra vez son sus hijos. Va al refrigerador y se sirve un vaso grande de leche y le coloca un poco a Amelia que descansa sobre su cama, y al ver que le sirven leche, corre, maúlla y se repega a la pantorrilla de Michel, mientras éste se toma un paquete de galletas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La noche cae, Michel está cansado pero sabe, que como en cualquier otro domingo, el insomnio llegará a la hora marcada y no logrará dormir. Al fin logra cerrar los ojos mientras desea al siguiente día no despertar, como cada noche, como cada día. Y como otro lunes despertará sin ganas de hacerlo y para poder andar se preparará un café negro que lo ayudará a salir de casa con la rutina pegada a los pies y al corazón.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116284309230697993?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116284309230697993/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116284309230697993' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116284309230697993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116284309230697993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/11/cafe-negro.html' title='CAFE NEGRO'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116112550518226394</id><published>2006-10-17T15:47:00.000-07:00</published><updated>2006-10-17T15:51:45.183-07:00</updated><title type='text'>Calendario actualizado</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hola a todos. Se ha actualizado el calendario, el cual esta en la barra a la derecha del blog. Revisen sus fechas para que no los agarren por sorpresa. El orden, como lo indicó Nylsa en su momento, fue aleatorio. Se valen intercambios de fecha, siempre y cuando la persona que tomará su lugar nos mande un correo diciendo que esta de acuerdo.&lt;/div&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116112550518226394?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116112550518226394/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116112550518226394' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116112550518226394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116112550518226394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/10/calendario-actualizado.html' title='Calendario actualizado'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116112347473330192</id><published>2006-10-17T15:06:00.000-07:00</published><updated>2006-10-17T15:19:54.650-07:00</updated><title type='text'>Acamas</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Cástulo Aceves Orozco&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;I -&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th mira al monitor de palpitaciones junto a la cama de su esposo. Tiembla ligeramente. Él despertó hace unos minutos. Fue la primera vez que abrió los ojos en los últimos tres días. Ella se acercó emocionada, él pronuncio su nombre, se le veía en el rostro el desconcierto. Ella intentó, en pocas frases, explicarle su accidente, procurando serenarlo. Él pareció oír con tranquilidad. Después de un rato de silencio le pidió que se acercara. Su esposa era la única en el cuarto en ese momento. Los demás habían decidido salir a comer, eran más de las diez de la mañana y necesitaban un descanso. Las noches en vela ya empezaban a mellar los ánimos. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dime, le dijo la mujer al acercarse. El enfermo le pregunto en un susurro por su reproductor. Ella se quedó paralizada, era lo último en lo que alguien había pensado desde el accidente. No sé donde este, le dijo la chica. Entonces él le habló de lo que estaba en el disco duro del aparato. Le recordó una vieja promesa. Su esposa no pudo contener el llanto. Él la miró, empezó a respirar agitadamente y los aparatos a su lado comenzaron a emitir ruidos de alarma. Th llamó a las enfermeras, estas lo atendieron y él volvió a cerrar los ojos. Ya esta estable, le dijo una de ellas, pero la mujer sólo pensaba en lo que él acababa de decirle.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Th les explica a los demás lo que pasó. En la habitación están los padres de Jc, además de uno de sus dos hermanos. Los padres de ella también se encuentran allí, pero a diferencia de él, la chica es hija única. Todos intentan calmarla. Debemos ir por sus cosas, les comenta con un dejo de angustia. Yo ya fui revisar el auto al corralón, dice su cuñado. Fuera de un par de chamarras, algunos papeles y sus lentes, no encontré nada más. ¿Buscaste bien? le pregunta la esposa, el solía ajustar el reproductor en un ganchito que le pego al tablero. Tal vez salio disparado por el parabrisas, dice él. Ya no te preocupes, le dice su suegra, hay cosas más importantes. Ella se queda callada viendo el rostro amoratado de su esposo. Necesitas descansar, le dice su padre y la toma del brazo. Vamos a la casa para que duermas un rato. Th se despide de todos y se deja llevar. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;II -&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jc avanza en su auto a poco más de ciento veinte kilómetros por hora, mucha más velocidad de la permitida por ley, pero usual en esa avenida que se adentra en la ciudad desde el sector industrial. Viene de dejar a su esposa en la planta donde ella trabaja. Allí el horario de entrada es apenas media hora antes que el de su propia empresa. Cuenta con apenas treinta minutos. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ve el reloj en el radio del auto, el día de hoy va con buen tiempo, tres semáforos en verde seguidos. Escucha música electrónica, una compilación que él mismo ha venido juntando en su reproductor de mp3 portable. Desacelera apenas un poco en una curva pronunciada, sus ojos van del camino a la pantalla de plasma con el nombre del siguiente archivo de música.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un auto a su lado se cierra demasiado, intenta rebasarlo. Jc acelera retado por el vehiculo, Ni madres wey, dice mirando al otro conductor. Apenas alcanza a ver de reojo el automóvil que después de la curva tiene prendidas sus intermitentes. Frena. Instintivamente desvía el volante hacia la derecha y pega contra el coche del siguiente carril. El golpe lo hace rebotar hacia la izquierda, llevándolo a salir disparado fuera del camino. Cae varios metros de altura. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;III – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th despierta y mira a su alrededor. Su cuarto de toda la vida. Sus padres no han movido ni tirado nada. Las muñecas siguen en el estante, los peluches sobre el escritorio, los afiches de artistas de cine que le gustaron cuando adolescente aun la miran desde el muro de enfrente. Se siente mareada. Ve el reloj y apenas durmió tres horas. Recuerda el sueño, era como si los recuerdos de ir junto a su esposo en el auto hubieran hecho un collage azaroso. Las veces en que iban alegres a la playa, los momentos de neurosis de él, los sustos en que sintieron un accidente cerca, la carretera, la ciudad, la vez en que buscando algo distinto hicieron el amor dentro del auto. Ella pensó en cuantas veces le advirtió a Jc que bajará la velocidad, que pusiera atención al camino, que no manejara en forma agresiva, que no gritara a los demás conductores ni les hiciera señas ofensivas con la mano. Siente una punzada en el estomago, un sabor acido le llena la boca. Apenas llega al baño a tiempo, vomita durante varios minutos. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se da un baño para despertarse. Se siente fatigada, pero al mismo tiempo inquieta. La promesa sigue en su cabeza, intentando ubicar el lugar y la situación en que la hizo. Se viste. Al llegar a la cocina su madre le pide que se siente, que le servirá de comer. No gracias, dice Th, debo ir al departamento. Te acompaño, le dice la mujer quitándose el delantal. Este, mejor quédate esperando a papá, ¿Me prestas las llaves de tu auto? Estás segura que estas bien, le pregunta la señora al tiempo que le indica con la mano el llavero. Si, no te preocupes, necesito estar a solas algunos minutos. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;IV -&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th maneja rumbo al corralón. Apenas se estaciona, las filas de autos destrozados le erizan la piel. Se acerca a la caseta a la entrada. Vengo a buscar unas cosas en uno de los autos, mi esposo se accidento hace cuatro días. El guardia la mira con pereza, Vaya a las oficinas de enfrente, ahí le darán un pase y yo la acompañaré. La mujer sigue las indicaciones. Hace una hora de cola para solicitar le permiso. Como ya alguien había ido por las cosas la hacen demorar en una sala de espera. Le repite por tercera vez a una mujer mayor que su cuñado no buscó bien. Esta termina dándole el papel más por hartazgo que por creerle. La esposa regresa con el hombre de la caseta. Le indica las placas y este busca en una lista. Le repite que aunque ya habían venido por las cosas de ese vehiculo hubo algo olvidado. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El sujeto la acompaña. La visión del auto torcido casi en una escuadra le estremece. El hombre le ayuda, mediante una vara de metal, a abrir la puerta. Ella mira la sangre coagulada de Jc, el sabor acido regresa a su garganta. Busca debajo de los asientos, debajo de la alfombra, en la cajuela. Poco antes de darse por vencida mira el gancho del reproductor en el tablero. Sabe que tiene un mecanismo por el cual a menos que se presione un botón el aparato no se suelta. La pieza no esta rota. Le nace una sospecha. Agradece al hombre de la entrada. No, no esta lo que buscaba, muchas gracias. Para servirle, dice el sujeto. En silencio recorren el camino a la entrada. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;V - &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th va por la misma avenida donde se accidento su esposo hace unos días, toma el mismo carril, a la altura de la curva baja la velocidad. Reconoce el lugar del accidente, más por la descripción que hizo su cuñado que por el hecho de haberlo visto cuando iba del trabajo al hospital. Buscó un acotamiento cercano. Con mucho esfuerzo baja de la carretera al llano donde termino volteado el auto. Solo queda una jirón de tierra removida y pedazos del parabrisas como una alfombra de cristal. Mueve los arbustos cercanos, le da un par de vueltas al terreno. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Unos niños se le acercan. Los mira y le parece que viven en la colonia a unos metros más allá. Un conjunto de casas hechas de lámina y cartón en medio de un extenso terreno polvozo. Ninguno de los infantes dice nada. Chicos, les dice acercándose, Estoy buscando algo, mi esposo chocó aquí hace unos días y no podemos encontrar un aparatito que tenia, es muy importante para él. Los niños empiezan a hacerle preguntas, ella les pide por favor que la ayuden. Empiezan entre todos a mirar en el terreno, algunos regresan a sus casas a ver si alguien encontró lo que perdió la señora.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Empieza a oscurecer. Unos jóvenes se acercan. Ella percibe como se le quedan mirando y la recorren con los ojos. Ese, carnal, dice uno de los chiquillos, esta es la ñora del wey que se mato aquí el lunes. Uno de los jóvenes se acerca. Intercambian un dialogo que Th no logra escuchar. Los ve desaparecer por una calle cercana. Tampoco ellos vieron lo que se le perdió, le dice el niño. Gracias, dice ella y le sonríe. Debo irme. Regresa sola. Para cuando llega a su auto esta oscuro y la avenida se ha convertido en un río de luces a gran velocidad. Se siente exhausta. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;VI – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apenas llega a la casa de sus padres la recibe su madre. ¿Dónde estabas?, intentamos localizarte al celular. Th revisa su bolso, efectivamente esta apagado. No te preocupes mamá, me quede dormida en el departamento. También te marcamos al teléfono del departamento varias veces. Seguramente no lo oí, le dice desde el pasillo, apunto de entrar al baño. Se lava la cara. Apenas sale su madre la espera para ir al hospital. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llegan al cuarto de Jc. Ignorando a los demás la chica se acerca y lo besa con cuidado en los labios. Su suegra la mira con expresión extraña. Ya era hora, dice en tono que intenta ser amable. Lo siento, le dice, me quede dormida. La otra mujer solo guarda silencio como respuesta. Después del intercambio de noticias sobre la condición del enfermo las tres mujeres se quedan calladas durante varias horas. En el transcurso de la noche la esposa del accidentado dormita varias veces. Despierta con una sensación de caída y un muy mal sabor en las encías. A media noche entra al baño. Vomita la cena que a escondidas metió su madre al cuarto. Al salir mira a las otras dos mujeres durmiendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Amanece. La suegra de Th sale a desayunar algo ligero y regresa tras varios minutos. Debería irse a descansar, le dice la madre de Th. Estoy bien, dice ella, parece estar más amable. Si, váyase a dormir un rato, le dice la chica. No te preocupes. Bueno, dice entonces la esposa del enfermo mientras se levanta. Necesito ir a hacer algo, ahora si tengo prendido el celular. Recoge su bolso. Me llevo tu auto mamá, cualquier cosa me hablan. La madre de Th la mira con expresión de sorpresa, la madre de Jc con ojos de enojo. En sus labios se lee una mentada. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;VII – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th se acerca a la caseta de seguridad del corralón. El guardia la reconoce y le pregunta si la vuelve a acompañar a seguir buscando. No, dice la mujer, más bien quisiera saber si hay quienes revisan los coches antes de que lleguen los dueños. El hombre la mira con sorna, parece sonreír con ironía. No se de que me habla, le dice y regresa su vista a la avenida. La mujer empieza entonces a relatarle la condición de su esposo, la necesidad de encontrar el reproductor. Le ofrece algo de dinero. El sujeto sigue negando su teoría. La mujer empieza a llorar, con el aliento entre cortado le suplica. El policía se queda en silencio. Ya cayó, piensa la chica, nunca fallan las lágrimas. Mire, le dice, vaya a esta dirección pero no le diga a nadie que yo le dije, susurra al tiempo que le muestra una tarjeta. Th sonríe. Muchas gracias, dice y apunto de tomar el pedazo de papel el hombre hace un movimiento. ¿De cuanto dinero estábamos hablando? &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Th maneja a baja velocidad. Nunca he andado por aquí, piensa mientras ve los números de las calles. Encuentra la dirección después de algunos minutos. Por fuera parece una casa cualquiera. Toca al timbre. Un hombre viejo se asoma por una ventana junto a la puerta. ¿Si? Vengo por algunos de sus artículos de importación, dice la esposa de acuerdo a las instrucciones del guardia del corralón. Mmm, responde el hombre y desaparece en la penumbra de la habitación tras el cristal. Th oye correr seguros de metal. Le franquea el paso un sujeto chaparro y fornido. ¿Puedo pasar? le dice al hombre y este se hace mecánicamente a un lado, como una tercera puerta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entra, acompañada por el anciano, a una habitación al fondo de un estrecho pasillo. Parece un despacho de abogado, piensa Th al ver el escritorio al centro, los calendarios con imágenes de indígenas fornidos y heroicos en la pared del fondo, un par de diplomas ilegibles y una gran cantidad de conejos de cerámica sobre un librero. Un hombre gordo y barbón se levanta y la saluda de mano. Viste de traje. ¿En que puedo ayudarla? le dice el sujeto al tiempo que le acerca una silla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Th le explica que busca un reproductor, pero no cualquiera, uno que perdió su esposo en el corralón. A la mención del lugar el sujeto se revuelve ligeramente en su silla. ¿Y como sabe cual es el que busca? le dice el hombre ya sin el tono conciliador del inicio. Le escribí una frase cursi en la parte de atrás con marcador indeleble, queda oculta por el forro de piel que le compró mi marido. La mujer piensa que el sujeto volverá a negarlo todo, se sorprende cuando le indica que todos los aparatos del tipo que ella menciona los vende de inmediato a comerciantes del mercado doce de diciembre. ¿Cuánto me costará que me indique quién se lo compro? El sujeto dibuja una larga sonrisa. No tengo forma de saber quién fue, pero es muy amable de su parte en ofrecernos una propina por la información. Al tiempo que el gordo se para el anciano y el chaparro entran al despacho y bloquean la puerta. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;VIII – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pregunta en un local, le enseñan los reproductores de mp3 usados que tienen y no reconoce el modelo. Lleva recorridas cinco cuadras, pero el mercado es enorme: casi quince calles a lo largo por tres a lo ancho, varios locales en pequeñas plazas y un edificio de dos pisos al final del tianguis. Sigue preguntando en cada puesto donde venden electrónica. Describe el aparato, cuando sacan uno del modelo que busca lo revisa. Siempre pide verlos todos. Solamente uno ha tenido un forro parecido al de Jc. Después de la emoción descubrió que tampoco era el que buscaba. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mira el reloj y piensa que debe regresar al hospital. Busca su celular en la bolsa y descubre un par de llamadas perdidas. Marca primero a su padre, después de asegurarle que esta bien marca al hospital. La situación de su esposo sigue igual, ha despertado ya un par de veces. Al llegar a su auto descubre que esta abierto. Tiene una las ventanas rota y los cables del estéreo arrancado lucen caídos en la cabina junto al asiento. Tampoco tiene espejos. Recorre el automóvil, empieza a gritar, mira a algunos niños mirándola y se va tras ellos. Los chicos emprenden la huida riendo, ella los persigue un par de metros mentándoles la madre. Mira a un sujeto que lava autos, le tira un bolsazo. El hombre reacciona alejándose y llamándola pinche loca. Un policía en bicicleta la sujeta mientras arremete contra un par de sujetos que la miran con cervezas en la mano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El policía intenta tranquilizarla. Le dice que levante una denuncia. La mujer le dice que no mame, el sujeto sigue tranquilizándola. Mas calmada, le dice que en realidad no le importa el auto, le explica lo que busca mientras su respiración lucha por recobrar su ritmo normal. El hombre le dice que la va a ayudar. Le pide que la acompañe con alguien que sabe encontrar cosas en ese mercado. La mujer le pregunta por el auto, Déjelo así, ya no le robaran mas cosas, le indica el policía mientras intenta tomarle el brazo. Th hace un movimiento brusco dejando claro que puede andar sola. Un dolor de cabeza sube de intensidad mientras caminan en silencio. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;IX – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Cuánto me va a costar? le pregunta la mujer al policía cuando este la deja en la puerta. El sujeto sonríe. Mejor regreso a echarle un ojo a su auto. Th lo ve alejarse y timbra en el comunicador del edificio frente a ella. ¿Diga? dice una voz en medio de estática. Busco al troyano, dice la chica y en seguida la puerta automática se abre. Sube los cinco pisos. En el cuarto su espalda empieza a dolerle, olvida el malestar de la cabeza. Toca con los nudillos en el número de departamento que le indicó el policía. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un chico delgado le abre. Ojeras demasiado pronunciadas le rodean los ojos. Pase, le dice y la conduce a la sala. A ella le parece muy demacrado para su edad, como si nunca durmiera. Se toca el rostro y se pregunta si no se vera así. Permítame, le dice el muchacho y lo ve entrar a un cuarto. Th se mueve lo suficiente como para ver la habitación. Una televisión de casi metro y medio cubre lo que alcanza a mirar, distintos aparatos de videojuegos yacen a los pies de la pantalla en un enredijo de cables. Él sale con una libreta. ¿Qué es lo que busca? La mujer le indica el aparato y la seña particular, le cuenta como se perdió y estaba a punto de platicarle la ruta que ha seguido en el día pero el joven se levanta. Con eso tengo, le dice, regrese mañana por la mañana y le tendré el aparato. ¿Cuánto me costará? le pregunta la esposa. Al tiempo que saca una calculadora del bolsillo del pantalón el joven le da un precio. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;X –&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apenas llega al hospital sube a ver a su esposo. La reciben la mirada recriminatoria de su suegra y la suplicante de su madre. También su cuñado la mira con extrañeza. Le pide a su mamá que salga y le explica que abrieron el auto, no le dice donde. Regresan al cuarto y le toma la mano a Jc. Se queda dormida en el sillón. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Despierta poco después de medianoche. Vomita en el baño intentando estar callada. Se lava la cara y piensa en la fecha. Cae en cuenta que hace un mes que no tiene su periodo. Regresa junto a su esposo. Lágrimas inundan sus ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al amanecer despierta a los demás del cuarto. Vayan a desayunar, les dice mientras los ve estirarse. Yo me quedo otro rato. La madre del enfermo hace entonces un comentario sarcástico. Th le dice que no le importa lo que ha estado haciendo. Se intercambian frases que se contienen de ser gritos solo por tener a Jc a la vista. Su cuñado intenta calmarlas. Th se queda sola. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;XI – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jc le muerde la oreja izquierda a su esposa. Pasa la lengua por el cuello. Te he dicho que no me gusta que me lamas, dice Th picándole las cosquillas, haciéndolo a un lado de la cama. Jc vuelve a intentar subirse en ella, ambos horizontales y desnudos bajo una gruesa cobija. La habitación a oscuras. Se besan. Hacen el amor celebrando que ella obtuvo un ascenso. Él se detiene, se estira para abrir un cajón en una cómoda a la derecha. Hace todo sin caerse del cuerpo de la mujer. Toma un pequeño paquete metalizado. Sabes, le dice, talvez es hora de que nos dejemos de cuidar. Ella ríe y vuelven a acometerse con más pasión esta vez, hasta quedar en silencio, respirando uno sobre el otro. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se intercambian frases de amor. Jc se levanta, Estoy inspirado, dice al tiempo que se pone un calzoncillo. Su esposa esta acostumbrada ya a verlo levantarse a media noche, a de la nada sentarse frente a su computadora a escribir poemas. Aunque estudiante de una carrera administrativa, Jc siempre arguyó que su vocación tardía era ser poeta. Ella lo apoyaba con más amor que confianza. Había estado junto a él en las numerosas ocasiones donde asistían a lecturas publicas con el objetivo de acercarse a lo que él llama circulo literario, lo había visto llegar emocionado con una revista independiente donde publicó un poema, lo había visto quejarse de las autoridades al no recibir un premio o beca en tal o cual concurso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Jc prende el monitor. Camina unos pasos y busca en sus pantalones. Mi reproductor, le dice a Th, no lo encuentro. Seguro lo dejaste en la oficina, le dice ella, no te preocupes. Es que allí tengo mis archivos. Su esposa se queda mirándolo mientras se viste. ¿No pensaras ir a la oficina verdad?, Es que, responde él dubitativo y se queda inmóvil. Mira la expresión de enfado de su mujer. Como quieras, le dice ella intentando contener el enojo. Él se aleja unos pasos y regresa a la cama. No te enfades, le dice acariciando su rostro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Th se arrepiente por un momento de haberle regalado ese aparato. Meses antes de la boda su entonces prometido llego a visitarla bastante enojado. ¿Mal día en el trabajo? le preguntó a sabiendas que había días en que Jc simplemente detestaba lo que hacia. Si bien había estudiado comercio, el trabajo que tenía era más bien repetitivo. Revisar pagos y cuentas en un sistema de una transnacional, tan grande y burocrática que solo notaban su ausencia por las diferencias contables. Ya no nos dejaran tener archivos personales ni música en nuestras computadoras, ¡Es el colmo! Ella lo tranquilizó en esa ocasión. A los pocos días, siguiendo la recomendación de un amigo, le hizo el regalo. Jc se emocionó tanto que se desveló a lo largo de una semana debido al tiempo que invertía en aprender a usar el reproductor de música portable.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿No puedes escribir en papel como antes? le pregunta la chica, ¿o por lo menos en el disco duro local y después actualizas el archivo? Jc se queda en silencio. Perdóname, le dice al tiempo que vuelve a desnudarse. Es que allí están todos mis poemas, le dice mientras se recuesta. Estarán bien, le dice ella abrazándolo. Solo hazme una promesa, le dice él, si un día muero, busca que me publiquen aunque sea un libro. Ella dice que si al tiempo que lo besa. Hacen el amor nuevamente, sin anticonceptivos, hasta quedar dormidos y envueltos en su propio sudor. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;XII – &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Th recibe a su madre con abrazo. Su suegra las observa desde sus ojos llenos de sueño. ¿Te vas a ir? le pregunta la mujer como queriendo retarla. Trajiste el auto, dice la chica a su mamá ignorando a la otra mujer. Ella le recuerda que había que llevar al taller el automóvil, me trajo tu padre ¿Quieres que él te lleve a algún lado? No, está bien, dice ella, tomaré un taxi. &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Le vuelve a abrir la puerta el joven de aspecto somnoliento. En la sala del departamento le entrega un reproductor. Ella lo revisa, no es él de su esposo, el mensaje no está en el reverso del aparato. No es este, dice. Lo siento, le dice el chico, pero este te lo daré a un tercio de lo que vale uno nuevo. Th sale de allí poco después. En el primer piso vuelve a vomitar. Camina cerca de una hora en el mercado buscando una funda de piel idéntica a la que tenía su esposo. Encuentra una que inclusive parece estar igual de usada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De regreso al hospital Th compra una prueba de embarazo. Sube al cuarto y encuentra ahora a sus dos suegros. Su esposo esta despierto de nuevo, ella sonríe, corre hacia él ignorando a los demás. Jc habla con dificultad. Pocos minutos después su suegro la toma del brazo, vamos por algo para que comas, le dice al tiempo que la jala. Ella contesta que no tiene hambre, pero ante una mirada de complicidad decide seguirlo. Jc esta muy grave, le dice el hombre mientras le toma la mano a su nuera. El doctor no cree que se salve. Pero si ya despertó, dice ella con lágrimas en los ojos. Eso no garantiza nada, dice él repitiendo el tono y las palabras del médico. Th regresa al cuarto en silencio, intenta sonreír mientras se acerca a su esposo. Ahora regreso, dice dirigiéndose al baño.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Th observa la prueba. Se lava el rostro. Sale al cuarto y les pide que la dejen hablar a solas con Jc. Todos acceden, aunque su suegra lo hace obligada por su esposo. Ella se sienta junto a él, saca de la bolsa el reproductor. Él sonríe ligeramente. ¿Cumplirás tu promesa? le dice él mirándola a los ojos. No te pasará nada, no seas fatalista, le contesta. Piensa en decirle que tendrán un hijo. Tengo que decirte algo más, le indica ella tomándole la mano. ¿Qué cosa? dice él. Ella mira su rostro, toma una decisión. Solo que te amo, le contesta al tiempo que lo abraza. Esa tarde Jc recae. Toda la familia pasa la noche en vela mientras su estado se complica. Muere al amanecer. &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116112347473330192?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116112347473330192/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116112347473330192' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116112347473330192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116112347473330192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/10/acamas.html' title='Acamas'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-116003088324715424</id><published>2006-10-04T23:47:00.000-07:00</published><updated>2006-10-05T00:24:50.653-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Y todo por la Zuly&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Nylsa Martinez&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;A Ernesto C. y las estratagemas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;Nicolás llamó al mesero y pidió una coorslight, aproveché y yo también dije que otra. Para esas horas había perdido la cuenta de las cervezas, pero me sentía bien, podía seguirle la plática al Nicolás y decir: “Soy ingeniero en sistemas computacionales”. Era chistoso, pero siempre que me ponía pedo, tenía dificultades para decirlo sin equivocarme.&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Cabrón, la pinche Zuly me mandó madrear…,&lt;/i&gt; escuchaba la historia donde mi amigo tomaba el bastón del carro para defenderse y luego,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;todo un relato de cómo los otros batos huían, siempre eran cosas por el estilo. &lt;i style=""&gt;Wey, ya te lo dije, te van a venir chingando&lt;/i&gt;, se lo repetía aunque no me hiciera caso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Eran casi las doce de la noche, yo sentía que podíamos seguir pisteando, era sábado y ninguno teníamos que ir al día siguiente a trabajar. Así que le dije al Nicolás que le cayéramos al Oxxo por más cheves y de allí a mi cantona. &lt;i style=""&gt;¡Árre!&lt;/i&gt;, me dijo. Nos subimos a su Pick-up y nos fuimos acá, escuchando puro Depeche, neta que cómo nos cae. Llegamos al Oxxo y todo comenzó, &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la  Zuly&lt;/st1:personname&gt; estaba allí. Nicolás en cuanto la vio se le quiso acercar, lo detuve: &lt;i style=""&gt;Wey, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¡aaal raaato!, no la armes de pedo&lt;/i&gt;. Como que no le cayó la curada, pero la neta, ella había mandado a los batos para que se lo chacalearan, ¿para qué buscarle?,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a mí no me gustaba meterme en pedos. Entonces nos hicimos weyes en la sección de los refris. Cuando ya no la vimos, agarramos un dieciocho y pagamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Al salir lo primero que vimos, fue un rayón a lo largo de todo el pick-up. &lt;i style=""&gt;¡Pinche Zuly!, ¿ves lo que hizo cabrón?&lt;/i&gt;, yo sólo vi en Nicolás ese rostro que no me gustaba. ¡&lt;i style=""&gt;Vamos a su casa!, ¡esta pinche vieja me va a escuchar!&lt;/i&gt;, se&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;subió todo encabronado al pick-up. &lt;i style=""&gt;Wey, ni sabes si va estar en su casa&lt;/i&gt;, trataba de que agarrara la onda. &lt;i style=""&gt;¡Me vale madres!, ¿qué?¿le sacas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Yo abrí una cerveza y me la fui tomando para calmarme, si algo no me caía del Nicolás era que siempre buscaba los madrazos, pero pues era compa, y la neta nunca me dejaba abajo,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;así que tampoco yo lo iba a hacer.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Entonces acá, venía pensando en qué haríamos, o qué haría este wey en cuanto llegáramos a casa de &lt;st1:personname productid="la Zuly. Ten￭a" st="on"&gt;la Zuly. Tenía&lt;/st1:personname&gt; la esperanza de que la seguridad del fraccionamiento nos impidiera entrar y asunto arreglado. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Así fue, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;ni madres nos dejaron pasar, había que identificarnos y avisar a la familia que visitábamos. &lt;i style=""&gt;Culeros los batos&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;Wey pero si ya sabías que aquí así es, Sí, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;pero antes acá, me dejaban pasar nomás haciéndoles un saludo, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Sí wey, pero eso era antes.&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Entonces se calmó. De nuevo íbamos para mi casa cuando volvemos a ver a &lt;st1:personname productid="la Zuly. Iba" st="on"&gt;la Zuly. Iba&lt;/st1:personname&gt; sola en su carro naranja. Nicolás inmediatamente se lanzó a perseguirla. La morra se dio cuenta y le aceleró perdiéndose entre las calles. Pero el Nicolás se puso como loco, yo sólo estuchaba: &lt;i style=""&gt;Black celebration, black celebration tonight&lt;/i&gt;, rogando porque no la alcanzara. Todos sabíamos del poder de su familia, eran dueños de media ciudad. Yo le había dicho desde un principio que no le buscara con esa morra, que la neta si estaba buenona pero que si luego tenían pedos, se lo iba a cargar la chingada. No me hizo caso. Estaba aferrado. Se hicieron novios, duraron un rato hasta que el wey la cortó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Sólo escuchaba los rechinidos de llantas y sentía los brincos que daba el pick-up. Entonces sucedió, alcanzó el carro de Zuly y le cerró el paso de manera que no le quedó otra que detenerse. Nicolás bajó hecho una fiera, no tardó en estar frente al carro de la morra, abrir la puerta y obligarla a bajar. Yo también me bajé del Pick-up, no podía quedarme viendo cómo nos metíamos en problemas. &lt;i style=""&gt;Wey ¡bájale! &lt;/i&gt;le grité mientras me acercaba.&lt;i style=""&gt; ¡Ni madres! &lt;/i&gt;Zuly tenía una expresión de terror, ni siquiera intentaba defenderse. &lt;i style=""&gt;Mira morra, ya me tienes hasta el culo, o me dejas de chingar o me vale de quien seas hija&lt;/i&gt;. Zuly había comenzado llorar, &lt;i style=""&gt;Tú tienes la culpa, tú fuiste el que se pasó de lanza conmigo, Morra se acabó, neta, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;déjame en paz&lt;/i&gt;. Ya la había soltado, más que furioso se veía cansado. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No duró mucho la conversación, la dejó que se fuera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Nos subimos al pick-up y no dijo nada. &lt;i style=""&gt;Pásame una cheve&lt;/i&gt;. Nos quedamos un rato pisteando en la calle, escuchábamos: “Here is the house”, yo me sentí aliviado de que Nicolás no hubiera hecho más desmadre. No era la primera vez que eso nos pasaba, hacía tres años se había agarrado a madrazos con el hijo del gobernador, todo por una estupidez. En aquella ocasión unos tipos nos habían amenazado en la puerta de su casa. Nicolás por su parte les había dicho que si ellos le ponían una mano encima, se les iba a armar. Su papá&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;gozaba de fuero, era cónsul de República Dominicana en México. Eso no muchos lo sabían, incluso era como un dato curioso, pero por alguna extraña razón gozaba de este título. Realmente nos valía madres. Hasta ese momento, ignorábamos que en nuestra ciudad hubiera cónsules de otros países, o de algo que no tuviera que ver con Estados Unidos. Lo único &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que importaba es que en su casa estábamos a salvo, hacernos algo era desatar un conflicto internacional.&lt;span style=""&gt;          &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;De nuevo íbamos rumbo a mi casa, las cervezas todavía estaban frías, era pleno diciembre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mi celular sonó, era una amiga en común, nos invitaba a una peda. No dudamos. Ya traíamos las cheves, no necesitábamos más. &lt;i style=""&gt;Wey, ¿te acuerdas dónde queda la bodega de &lt;st1:personname productid="la Kikis" st="on"&gt;la Kikis&lt;/st1:personname&gt;?, Pues según yo está sobre &lt;st1:personname productid="la Alem￡n" st="on"&gt;la Alemán&lt;/st1:personname&gt;, pero no sé a qué altura. &lt;/i&gt;Lo único que recordábamos de aquel lugar es que estaba a toda madre. Para eso eran como las dos de la mañana, nos sentíamos bien relax, después del incidente con &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;, las cheves nos habían caído muy bien,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;todo estaba como al principio, cool.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Oye, ¿y crees que esté &lt;st1:personname productid="la Rachel" st="on"&gt;la Rachel&lt;/st1:personname&gt;?,&lt;/i&gt; esa morra estaba muy bien, siempre me había gustado. &lt;i style=""&gt;A huevo, ella y &lt;st1:personname productid="la Kikis" st="on"&gt;la Kikis&lt;/st1:personname&gt; siempre andan juntas&lt;/i&gt;.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Empezamos nuestra búsqueda del lugar, recordábamos que no tenía una fachada especial, la referencia era que como a dos locales, se encontraba una bodega que decía “Estilo Mexicano, S.A. de C.V.”. Siempre nos había intrigado qué hacían allí, nunca estaba abierto. Aunque realmente nos valía madres, probablemente era una bodega de sombreros, guayaberas o mamadas como ésas. &lt;st1:personname productid="la Alem￡n" st="on"&gt;La Alemán&lt;/st1:personname&gt; era nuestra calle preferida en las noches: poco tráfico, alta velocidad, sin semáforos. A veces nos tocaba ver uno que otro wey brincándose el cerco para cruzar a Estados Unidos, nos daba cura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Más tardaban en brincar que la migra en cogérselos. &lt;i style=""&gt;¡Pobres pendejos!&lt;/i&gt; , era lo que siempre terminaba diciendo el Nicolás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Wey en la siguiente, ya vi la pinche bodega&lt;/i&gt;. Nos estacionamos. La música se oía por toda la calle, &lt;i style=""&gt;¡Chilo que le caímos!, ¡a huevo que debe estar &lt;st1:personname productid="la Rachel" st="on"&gt;la Rachel&lt;/st1:personname&gt;!&lt;/i&gt; Yo ya ni me acordaba del pedo con &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;, me sentía a toda madre. Bajamos del pick-up y fuimos siguiendo la música. Como lo suponíamos, la bodega estaba a dos locales de la llamada Estilo Mexicano. No necesitamos tocar como otras veces, las puertas de acceso estaban completamente abiertas. Había gente pisteando en la baqueta, luego luego nos saludaron. Puro conocido. &lt;st1:personname productid="La M￳nica Cobiera" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="La M￳nica" st="on"&gt;La Mónica&lt;/st1:personname&gt; Cobiera&lt;/st1:personname&gt; como siempre pedísima, estaba junto con otras morras bailando arriba de unas cajas de madera. Allí estaba &lt;st1:personname productid="la Rachel" st="on"&gt;la  Rachel&lt;/st1:personname&gt;, se veía también hasta la madre. &lt;i style=""&gt;Wey, ¿ya viste a tu Rachel? , Simón ahí está. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Pendejo, no bajaste las cheves, Wey, tú tampoco te acordaste&lt;/i&gt;, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Yo voy&lt;/i&gt;, me ofrecí a ir por ellas. &lt;i style=""&gt;Voy contigo&lt;/i&gt;, me quiso acompañar. &lt;i style=""&gt;¿Qué pedo?, van a creer que somos maricas, yo puedo ir solo&lt;/i&gt;, de repente se me hizo bien raro. &lt;i style=""&gt;Wey, ¡te acompaño!&lt;/i&gt;, entonces supe que había otra razón. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;¿Qué pedo?, ¿Es que sabes qué?, me pareció ver estacionado el carro de &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; cuando llegamos, Ya wey, si está en el party pues ni modo, No, pero no la vi, quiero checar si es su carro&lt;/i&gt;. Otra cosa que me desesperaba del Nicolás era su paranoia, siempre se aprendía las placas, direcciones, rutinas de sus morras. Entonces regresamos al Pick-up. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Nicolás me dio las llaves para que yo sacara las cheves, él&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;siguió caminando de largo. Como a cuatro carros de donde nos habíamos estacionado estaba el dichoso carro de &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;, justo frente al almacén de Estilo Mexicano. Dejé las cheves en la banqueta y me acerqué también, Nicolás habló en voz baja: &lt;i style=""&gt;Wey, ¿ya viste?, esta abierta la puerta del almacén, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¿Y eso qué?, &lt;/i&gt;ya me lo imaginaba, seguramente iba a querer que investigáramos si &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; estaba metida allí&lt;i style=""&gt;. Wey, ¿y si ese negocio es del jefe de &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;?, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Pues chilo, hay que regresarnos, quiero caerle a &lt;st1:personname productid="la Rachel" st="on"&gt;la Rachel&lt;/st1:personname&gt;, &lt;/i&gt;neta, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;yo ya quería ir a ver si se me hacía con la morra.&lt;i style=""&gt; ¿Y si allí anda &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;? igual y se vino a coger con otro cabrón, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¿Te importa con quien coge?, neta hay que regresarnos&lt;/i&gt;, no me hizo caso&lt;i style=""&gt;. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¡Vente!,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;sólo vi cómo Nicolás se acercaba a la puerta que desde lejos se veía entreabierta. No tuve opción, lo seguí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Unos cuantos pasos y ya estábamos a un lado de la entrada, no se escuchaba ruido excepto por la música que imaginamos provenía de un radio. Nicolás que siempre se arriesgaba se asomó, incluso empujó un poco más la puerta. El rechinido de la lámina me asustó, yo estaba seguro que nos iban a cachar. No pasó nada, &lt;i style=""&gt;Wey, no se ve gente&lt;/i&gt;, me volvió a decir en voz baja. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Yo sólo quería que nos regresáramos al party. ¡&lt;i style=""&gt;Voy a entrar!, No wey no mames, Nomás deja que vea, quiero saber qué hacen aquí, No wey, ni al caso, vámonos&lt;/i&gt;. Nicolás se metió y yo me quedé afuera viendo hacia todos lados, luego me asomé al interior: la bodega era un espacio grande y estaba casi vacía, por lo que se veía todavía más grande. Nicolás caminaba entre dos pick-up nuevos estacionados allí, tenían placas de California. Me llamó la atención que al lado de los pick-up,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;había una de esas máquinas que usan en la construcción, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;retros, creo que así se llaman. Era una pequeña, del tamaño de un montacargas quizá. También se veía algo de herramienta regada, nada de sombreros o guayaberas como siempre habíamos imaginado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Los segundos transcurrían y yo me moría de miedo, ya esperaba un montón de cabrones dándonos de putazos. Quizá llamarían a la policía, pero eso en el mejor de los casos. &lt;i style=""&gt;Wey…&lt;/i&gt;, escuché la voz del Nicolás llamándome desde el interior, &lt;i style=""&gt;No mames, cáele cabrón&lt;/i&gt;…, el eco se escuchaba por toda la bodega. No me quedaba otra que confiar en mi amigo, entré. Una vez que uno atravesaba la bodega, se llegaba a otra puerta metálica que daba a una improvisada oficina. Hasta allí me hizo entrar. Sobre un escritorio estaba la bolsa de &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt;, Nicolás ya se había encargado de abrirla y encontrar sus identificaciones. &lt;i style=""&gt;¿Y? ¿qué con eso?, wey ya vámonos, ya nos dimos cuenta que esto del papá de &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la  Zuly&lt;/st1:personname&gt;&lt;/i&gt;, yo sentía que alguien de un momento a otro nos iba a sorprender. Entonces Nicolás, abrió otra puerta dentro de la misma habitación y me enseño un baño. Estaba hasta la madre de lleno de mota. &lt;i style=""&gt;Wey ¿estás pendejo o qué?, ¡hay que salirnos a la chingada de aquí!,&lt;/i&gt; era la primera vez que realmente me emputaba cómo el Nicolás, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;se tomara tan a la ligera las cosas. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Y eso no es todo&lt;/i&gt;, cuando dijo esto, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;escuché su risilla, era esa que soltaba cuando me iba a quemar la cura. &lt;i style=""&gt;Nel, me vale madre&lt;/i&gt;, me salí de la oficina y en putiza atravesé la bodega.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;De nuevo me encontraba en la calle, sólo que ahora sentí que me cagaba del miedo, &lt;i style=""&gt;¡Pinche Nicolás!&lt;/i&gt; , era una especie de encabronamiento, ganas de no sé, partirle la madre. Me regresé, las cheves estaban todavía sobre la banqueta. Las agarré, y me subí al Pick-up. Abrí una, estaba temblando. &lt;i style=""&gt;¡Pinche Nicolás!&lt;/i&gt;, ya ni me acordaba de &lt;st1:personname productid="la Rachel" st="on"&gt;la Rachel&lt;/st1:personname&gt;, lo único que quería era largarme a mi casa. Entonces alguien tocó en la ventana del copiloto, me escamé. Era Nicolás, el muy cabrón seguía sonriendo. &lt;i style=""&gt;Cabrón, ¡no mames!,&lt;/i&gt; yo ya no quería saber nada de él. Le abrí. Se subió del lado del copiloto y agarró una cerveza, no se le había quitado esa expresión que detestaba. &lt;i style=""&gt;¡Wacha!,&lt;/i&gt; abrió la pantalla de su celular y comenzó a mostrarme fotos, el muy cabrón todavía se había puesto a retratar todo el pedo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Llevo semanas que no veo al Nicolás, hemos quedado en ir por unas cheves, pero siempre algo se nos atraviesa, ya sea él o yo, el pedo es que no se nos ha hecho.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Justo ayer quería localizarlo y es curioso, porque hoy salió en las noticias que las autoridades&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;encontraron sobre &lt;st1:personname productid="la Alem￡n" st="on"&gt;la Alemán&lt;/st1:personname&gt; un narcotúnel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Cuando llegué al trabajo la gente se traía ese cotorreo, pero no estaban sorprendidos, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;en cierta manera ya todo mundo esta acostumbrado. A mí me hubiera valido madres como siempre, pero no pude evitar que en esta ocasión me sintiera interesado, así que antes de que se hiciera más tarde compré el periódico, esto decía: “&lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-family:Arial;font-size:130%;color:black;"   lang="ES-MX" &gt;Esta mañana fue localizado un nuevo narcotúnel en &lt;st1:personname productid="LA ZONA RESIDENCIAL" st="on"&gt;la zona  residencial&lt;/st1:personname&gt; fronteriza que divide las dos ciudades. El gobierno del estado y &lt;st1:personname productid="LA DELEGACIￓN DE" st="on"&gt;la  delegación de&lt;/st1:personname&gt; &lt;st1:personname productid="LA PGR CONFIRMARON" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la PGR" st="on"&gt;la PGR&lt;/st1:personname&gt;  confirmaron&lt;/st1:personname&gt; que a diferencia de otros narcotúneles encontrados a lo largo de &lt;st1:personname productid="LA FRONTERA" st="on"&gt;la  frontera&lt;/st1:personname&gt;, &lt;st1:personname productid="LA CONSTRUCCIￓN DE" st="on"&gt;la construcción de&lt;/st1:personname&gt; éste inició del lado estadounidense y desemboca en México al interior de una bodega localizada sobre &lt;st1:personname productid="LA AVENIDA INTERNACIONAL" st="on"&gt;la avenida  internacional&lt;/st1:personname&gt; Miguel alemán. Del lado norteamericano por cierto, se decomisaron 900 kilos de marihuana…”&lt;/span&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Luego describían los detalles del túnel y hasta venían fotografías. Me quedé acá, todo emputado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Aquella noche, cuando el Nicolás me mostró las fotos me frikié. Primero vi las del baño y toda la marihuana, luego un pequeño patio y en él una excavación. ¿&lt;i style=""&gt;Qué pedo con esto wey?&lt;/i&gt;, no hallaba lo extraordinario del asunto. &lt;i style=""&gt;Neta que estás bien pendejo, ¿no ves?, ¡es un túnel!&lt;/i&gt;, Nicolás parecía un niño con juguete nuevo, brincaba de gusto. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;En eso, que se nos aparece &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; golpeando la ventana del conductor. Nicolás guardó rápido el celular y yo bajé el vidrio para escuchar lo que nos quería decir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Nico ¿qué chingados me andas siguiendo?, ¿Qué pedo morra?, ¡ni te había visto!, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No te hagas pendejo, te vi saliendo de la bodega, ¿Y qué?, ¿te da miedo que diga lo que vi?, ¿Sabes qué? vales madre, a mí no me asustas, ¡Mira morra!, muy fácil, deja tú de chingarme y yo no digo nada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;, &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; se quedó muy seria, por unos segundos no dijo nada. &lt;i style=""&gt;Ni saben en dónde se meten, neta que no lo saben&lt;/i&gt;. Se fue.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Ella tenía razón, no sabíamos qué pedo. Entonces no nos quedaron ganas de regresarnos al party, le caímos directo a la casa del Nicolás, no a la mía como era el plan original. Llegamos. En cuando cruzamos el cerco, me sentí aliviado; nos fuimos directo a la parte de atrás. Siempre las grandes ideas, venganzas, todos nuestros planes los hacíamos sentados en una de las mesas del jardín, acá, tomando cheve junto a la alberca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;¿Entonces qué hacemos wey?, No pues nada, oye cabrón ¿cómo no sabías que &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; andaba en eso? Neta que no, está bien raro, Pero ¿qué? ¿será de su jefe esa onda? No pues no sé, ¿sabes qué estaría cura?, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¿Qué?, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No pues acá, imprimir las fotillos y mandarlas al periódico o al gobernador, Simón wey y seguramente no van a saber que fuimos nosotros, No pues no sé, quizá no, Simón wey, sobre todo porque &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la Zuly&lt;/st1:personname&gt; nos &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;vio, ¿Tons qué?, Nada, borra esas chingaderas y ya&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Seguimos pisteando toda la noche,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;yo apenas recuerdo cómo agarré mi carro que estaba estacionado afuera. Al día siguiente desperté en mi cuarto bien ondeado. Sonó el teléfono, no contesté, luego mi hermana entró y me aventó el inalámbrico, &lt;i style=""&gt;¡Contesta!&lt;/i&gt; Era el Nicolás, &lt;i style=""&gt;Wey…, ¿qué pedo?, Le voy a caer a tu casa para ver qué hacemos,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Simón cáele&lt;/i&gt;. Colgué el teléfono, la neta no sabía qué iba a pasar, pero sentía que esta vez el Nicolás se había pasado de lanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Estuve esperándolo como dos horas, el wey no llegaba. No me extrañó, quizá se había vuelto a jetear, así que yo también después de comer me tiré de nuevo en la cama. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Eso había sido como a las dos de la tarde, para cuando desperté ya eran las cinco. Bajé a la sala, le pregunté acá a la que limpia,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;si alguien me había buscado, &lt;i style=""&gt;Nadie&lt;/i&gt;, me dijo. Entonces me empecé a preocupar. Le marqué al celular, me decía que estaba fuera del área de servicio. Llamé a su casa, contestó su hermana, como siempre no sabía nada, sólo dijo que había salido. Para ese momento ya estaba preocupado, pero quise mantener la calma. Me puse a ver la tele.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Para las diez de la noche, ya no hallaba qué hacer. Pensaba en contarle a su papá. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Presentía que algo malo le había pasado y sino decía nada, podían seguir pasando las horas sin que apareciera y a nadie se le iba a hacer raro. No me aguanté. A las doce de la noche llamé a su casa, yo tenía pánico salir a la calle, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;así que tuve que contarle todo por teléfono a su papá.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se hizo un desmadre, a pesar de que ya no era cónsul, tenía mil conexiones en gobierno, luego luego se hizo &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;una movilización para localizar al Nicolás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Yo por mi parte, no quería que le pasara algo a mi familia, me sentía culpable, cagado del miedo. Primero se lo dije a mi mamá y ella luego a mi papá. Se armó en grande, quizá como pocas veces, estábamos todos en la sala escuchando sus gritos. Él también por su parte le llamó a sus conocidos en &lt;st1:personname productid="la Judicial" st="on"&gt;la Judicial&lt;/st1:personname&gt; y la casa inmediatamente fue vigilada. Me sentía como en una movie acá, de esas de los Almada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Las horas pasaron, ninguno podía salir, neta que me estaba sintiendo de la chingada. Así pasamos toda la noche hasta la mañana. Como a las once llamaron, era el papá de Nicolás. Lo habían encontrado. La gente del narco lo había interceptado cuando iba a mi casa, lo treparon en un pick-up y luego lo habían llevado rumbo al aeropuerto. Después de escuchar todo lo que su papá me decía con calma, le hice la pregunta: &lt;i style=""&gt;¿está vivo? Sí, ahorita está en hospital y sigue inconciente, pero está vivo&lt;/i&gt;. Luego me dijo algunas indicaciones y quedamos en mantener la comunicación, por el momento teníamos que seguir resguardados en la casa mientras todo se ponía en paz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;No pude ver al Nicolás hasta que habían pasado cuatro días, para eso ya estaba en su casa. Me acuerdo que llegué y a penas pude soportar la mirada de su papá, era la misma del mío en casa. Subí las escaleras, llegué a su cuarto. Entré. El pobre estaba todo madreado, tenía el rostro morado, los brazos llenos de raspones, las dos piernas enyesadas, bien jodido. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;¿&lt;i style=""&gt;Qué onda pinche Nicolás?, ¿Qué pedo cabrón?, Ves, te lo dije que te iban a venir chingando, Simón…ya sé y todo por &lt;st1:personname productid="la Zuly. All￭" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Zuly." st="on"&gt;la   Zuly&lt;span style="font-style: normal;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; Allí&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span style="font-style: normal;"&gt; me quedé toda la tarde. Después estuve yendo casi todos los días. El Nicolás tuvo que permanecer en cama como dos meses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Pasaron varios meses y ya no hubo más broncas. Nos dijeron que sólo nos habían querido dar un aviso. De cualquier manera nuestras familias mantuvieron la vigilancia durante algún tiempo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;De &lt;st1:personname productid="la Zuly" st="on"&gt;la  Zuly&lt;/st1:personname&gt; ni sus luces, luego nos enteramos que se había ido a Italia; a su familia no le tocaron ni un pelo. Como siempre, parecía que no había pasado nada. Fuera de nuestras familias que estuvieron comunicándose, con nadie se comentó lo sucedido. Los amigos sólo supieron que el Nicolás había tenido un accidente, que por eso estaba todo madreado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Hoy con lo del periódico me he quedado pues acá, pensando un chingo de cosas. Al rato quizá vea al Nicolás, apuesto que el cabrón ha de estar todo emputado, las fotos que se publican son las que él tomó con su celular. Ni hablar, quizá ni nos hubieran creído que nosotros descubrimos ese pedo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Desde ese día se nos bajó el desmadre, todo levesón, puro pistear y nada de madrazos, a veces le hago carrilla, le digo: &lt;i style=""&gt;¿Ya ves?,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;te decía que te iban a chingar pero no me hacías caso&lt;/i&gt;, él sólo se la cura. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Hasta ahora nadie nos ha vuelto a molestar. Yo estoy tranquilo. Si acaso,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;lo único que me preocupa es que a pesar de todo, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;el Nicolás está esperando el momento en que regrese &lt;st1:personname productid="la Zuly. Yo" st="on"&gt;la Zuly.  Yo&lt;/st1:personname&gt; le he dicho, &lt;i style=""&gt;¿Estás pendejo o qué?¿a ver…,qué vas a hacer?&lt;/i&gt; Luego se queda&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;pensando acá, y hace su risilla. Pero así es, neta que hay gente que ni a punta de chingadazos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 0.5in;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-116003088324715424?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/116003088324715424/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=116003088324715424' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116003088324715424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/116003088324715424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/10/y-todo-por-la-zuly-nylsa-martinez.html' title=''/><author><name>nylsina jones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12680432635636914230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_9IN1MFVGvbU/SjSZMi4fkkI/AAAAAAAAADk/aDnAgd_ZNmw/S220/Nylsa.JPG'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-115856446803216667</id><published>2006-09-18T00:26:00.000-07:00</published><updated>2006-09-19T11:39:18.000-07:00</updated><title type='text'>Amanecer</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Yolanda Gámez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di unos pasos hacia aquel cuerpo escultural tendido en la arena, pero me detuve a observarlo un poco más. Temía que el encanto se rompiera y me quede quieta, absorta en aquella visión extraña que lo envolvía todo.&lt;br /&gt;Los reflejos purpúreos del amanecer, daban a su piel oscura unas tonalidades violetas, que hacían que su bikini azul pareciera perderse de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solía tenderse en la arena, la mayoría de las veces desnudo, para no perder ni un centímetro del hermoso bronceado que cubría sus músculos.&lt;br /&gt;Muchas veces me perdí en los brazos de aquel cuerpo, me volví loca besando su pecho y jugueteando con mi lengua su torso velludo; su vientre temblaba al contacto de mis dedos deslizantes tierra abajo; adoraba morder aquellos labios carnosos y mas aun acariciar la suavidad de sus piernas, y la sensación palpitante de su pene en mi boca; el solo recordarlo volvía a reanimar los deseos que sentía.&lt;br /&gt;Avance dos pasos mas y volví a detenerme, aun no quería perder el encanto del momento. Las olas del mar rompían contra las rocas volviendo todo el entorno un portentoso estruendo. Los rayos del sol, antes violetas, se tornaron azules y su cuerpo se volvió tornasolado, fulgurante, dándole un aspecto metálicamente hermoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón comenzó a latir muy fuerte con los recuerdos de sus labios en mis senos, de su cuerpo sudoroso bajo el mío, de esas manos suaves recorriendo mi espalda, tan lentamente, que las ansias de que llegaran a mis nalgas hacían enchinarse todo mi cuerpo y que mis entrepiernas se mojaran aun mas. No, no era solamente aquel cuerpo inerte en la arena al que observaba, yo veía mucho mas, veía su alma azul mezclarse con los tonos purpúreos de los primeros rayos del sol, veía el deseo, la pasión, la lujuria mezclada con el placer puro que me brindaba, lo veía a él en toda su extensión.&lt;br /&gt;No, no quise avanzar más, se veía tan hermoso, tan azul que parecía irreal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;shy;- Señorita- dijo una voz tras de mi que me hizo girar rápidamente&lt;br /&gt;- Acompáñeme a la orilla; necesitamos que identifique el cuerpo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gire nuevamente sin percatarme siquiera de aquellas palabras y busque en la playa el cuerpo cobalto; los reflejos azules habían desaparecido con los primeros rayos de la mañana, ahora solo era un cuerpo mas arrojado por la furia de las olas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-115856446803216667?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/115856446803216667/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=115856446803216667' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115856446803216667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115856446803216667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/09/amanecer.html' title='Amanecer'/><author><name>nylsina jones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12680432635636914230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_9IN1MFVGvbU/SjSZMi4fkkI/AAAAAAAAADk/aDnAgd_ZNmw/S220/Nylsa.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-115825581933632706</id><published>2006-09-14T10:35:00.000-07:00</published><updated>2006-09-14T10:46:53.626-07:00</updated><title type='text'>Resultados de la 1er Jornada</title><content type='html'>!Felicidades Taller! en esta primera reunión en línea, hemos logrado la participación del 66% de sus integrantes. Disculpen que lo diga pero las mujeres hemos puesto el ejemplo y chékense,&lt;br /&gt;!Qué mujeres he!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que invito a los que faltaron, que aunque tarde, manden sus comentarios a Paty. Teníamos un deadline para el 13 de Septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya esperamos ansiosos el cuento de Yoly.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-115825581933632706?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/115825581933632706/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=115825581933632706' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115825581933632706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115825581933632706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/09/resultados-de-la-1er-jornada.html' title='Resultados de la 1er Jornada'/><author><name>nylsina jones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12680432635636914230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_9IN1MFVGvbU/SjSZMi4fkkI/AAAAAAAAADk/aDnAgd_ZNmw/S220/Nylsa.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-115769292293098601</id><published>2006-09-07T22:07:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T22:22:02.943-07:00</updated><title type='text'>El calendario...por si andan perdidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3930/1611/1600/calendario2.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3930/1611/400/calendario2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Medio peter, pero aquí está. Por si andan perdidos, por si las flyes... Ánimo Cobaltos!!! Los invito a no retrasar más las entregas, seguir el orden y hacer con la mayor de las dedicaciones este proyecto. Besos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-115769292293098601?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/115769292293098601/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=115769292293098601' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115769292293098601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115769292293098601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/09/el-calendariopor-si-andan-perdidos.html' title='El calendario...por si andan perdidos'/><author><name>nylsina jones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12680432635636914230</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://4.bp.blogspot.com/_9IN1MFVGvbU/SjSZMi4fkkI/AAAAAAAAADk/aDnAgd_ZNmw/S220/Nylsa.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-115704615343827398</id><published>2006-08-31T10:37:00.000-07:00</published><updated>2006-08-31T10:42:33.456-07:00</updated><title type='text'>Cobalto</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Azul, decía y de inmediato la respuesta “Qué lindo nombre” “Qué original”, seguido de frases que iban de lo tremendamente cursi “Azul… como el cielo” a lo incomprensible. En una de esas ocasiones, alguien le había mencionado que si bien el color del cielo era azul-celeste, el del infierno debería acercarse al azul-cobalto, de ahí había tomado el nombre para su última colección, una selección cuidadosamente realizada de diseños, telas, escenarios, etc. Todo había sido cuidadosamente vigilado, la selección de la música, las modelos, las invitaciones. Ningún detalle había quedado fuera de su atención.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo mas difícil, había sido sin duda alguna y como siempre, el trabajo con las modelos, mujeres insoportablemente bellas pero también, insoportablemente volubles. Sometidas a dietas y ejercicios rigurosísimos, tratamientos, drogas, las volvía las mujeres mas mounstrosas del mundo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Si bien el trato con la mayoría de las modelos había fluctuado entre la aceptación y la tolerancia, la llegada de Janna había roto la ya de por si quebrantada cordialidad en el ambiente de quienes trabajaban en el desfile.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La joven brasileña de apenas 19 años, llegaba a todos lados con un perro pequeño y escandaloso al que cariñosamente llamaba “petit” seguida de un grupo de empleados que atendían cada capricho, de la chica y del perro. El agua, las ensaladas, los maquillajes, el celular, absolutamente todo debía estar a mano y listo para usarse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero todo valía la pena, Janna cerraría el desfile con un vestido de novia color azul fortísimo y metálico al que el diseñador llamó “Azul Cobalto”, la creación mas bella de toda su vida, elaborado con telas que él mismo había buscado en la India, Italia y otros países, hasta lograr las tonalidades, los vuelos y las formas que el vestido tenia en su imaginación.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando en uno de los ensayos finales se lo mostró a la modelo, ella esbozó una mueca de indiferencia, torciendo la boca y cerrando un poco los ojos mientras observaba hacia otro lado “Azul Cobalto” dijo “Original, ¿eh? Sobre todo para alguien con tu nombre” Azul deseó correrla, sacarla del evento y no aguantar mas sus histerias, sus manías y su perro, pero sabia que aunque los diseños tendrían una buena recepción del público, era conciente de que necesitaba a una de las modelos mas cotizadas para asegurar un triunfo absoluto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La fecha llegó y la hora se acercaba, la logística y el equipo de Azul corrían de un lado a otro, corrigiendo pequeñas fallas en los detalles y atendiendo a las personas de prensa y otros invitados.Janna había pedido un camerino exclusivo y en él se respiraba aun más estrés y escándalo que en el resto del salón. De pronto, todo fue una locura, algo faltaba, una brocha para el maquillaje o el platón de la comida de Petit. Se escuchaban gritos y objetos que golpeaban y caían, entre voces que trataban de calmar a la chica mientras ella los sacaba a todos de la habitación.Azul corrió y tras de él, dos de sus asistentes cargando una funda negra que contenía el vestido de novia. Preguntó lo que pasaba y le explicaron. Algo se había perdido y Janna enfureció “Está loca” dijo alguien y otro mas comentó “No habrá poder humano que la haga salir”. Se quedaron viendo unos a otros. Azul llamó a la puerta varias veces pidiendo entrar sin respuesta, entonces pidió que trajeran las llaves, tenia que entrar y convencerla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Abrieron la puerta, tomó la funda con el vestido y entró mientras afuera los demás se relajaron y dispersaron atendiendo los pendientes del desfile.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En el camerino, Azul encontró a Janna recostada y fumando mientras acariciaba a Petit. Ella pregunto que porque había entrado y él le contesto que debían hablar, le contó de la importancia del desfile, de quiénes estaban ahí esperándola, que era la estrella, pero nada daba resultado, la chica se empeñaba en quedarse encerrada. Entonces Azul le habló del contrato que había firmado y las consecuencias de incumplirlo, ella lo observó por primera vez de frente y llena de furia, comenzó a gritar insultándolo y humillándolo, preguntándole que como se atrevía a amenazarla con algo tan vulgar como un contrato, Azul trataba de calmarla, de disculparse, pero era inútil, incluso había sacado el vestido de la funda para mostrárselo y decirle lo hermosa que se vería en el en unos minutos mas. La situación se torno caótica y un tanto cómica, pues mientras Janna caminaba manoteando por toda la habitación seguida de Petit y sus ladridos chillantes y escandalosos, Azul sorteaba toda clase de movimientos y balanceos sosteniendo el vestido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Fue solo un instante, un descuido y un salto de Petit que fue a dar a la falda del vestido rasgando y haciendo una larguísima cortada, Azul se quedó petrificado y Janna vio la situación mientras intentaba aguantar la carcajada. Él la observo enfurecido y de una patada lanzo al perro contra la pared. Ella corrió a levantarlo y volvió la escena de los gritos, en esta ocasión de ambos maldiciéndose. El perro en los brazos de la chica emitía apenas unos gemidos casi inaudibles, en tanto que Azul tomaba el vestido y lo observaba mientras intentaba esconder la rasgadura entre las telas, lo deja sobre un sillón y se dirigió a Janna tomándola del brazo y exigiéndole que saliera, que se pusiera el vestido y desfilara. Ella se resistió, jalonearon hasta que él le dio una bofetada que la hizo caer de espaldas sobre una mesa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El desfile comienza y todos esperan la aparición de Janna que sigue inmóvil sentada en una silla y con el vestido azul puesto. Esta maquillada y peinada pero a pesar de eso, se ve distinta, la gente pasa a su lado y la observa, Azul evita las preguntas y dice que fue algo, una droga o pastillas que tomó, que igual saldrá al desfile y le preparan una plataforma deslizable sobre la que Azul acomoda a la chica con sumo cuidado, observando que no se note el desperfecto en el vestido y hacerla pasar como una actuación para el cierre de la pasarela.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Janna sale, empujada por Azul y entre aplausos y flashazos de fotografías él sonríe, mientras por el cuello de la chica corre un delgadísimo hilo de sangre.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-115704615343827398?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/115704615343827398/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=115704615343827398' title='16 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115704615343827398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115704615343827398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/08/cobalto.html' title='Cobalto'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32532741.post-115524355313300176</id><published>2006-08-10T13:42:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T14:02:49.256-07:00</updated><title type='text'>Las reglas del taller en línea</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Taller, este es el blog que propongo como herramienta para tallerear nuestros textos. El sistema sera asi:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 - Cuando manden su texto, tienen la opción tanto de mandarselo a todos como solo mandarmelo a mi. Lo dejo a su criterio o a lo que opinen los demás. Yo tomaré el texto y lo "posteare" en este blog lo más íntegro posible (a veces los saltos de parrafo no funcionan igual por ser código html de Internet).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 - Todos deberán hacer sus comentarios al cuento, esto se hace presionando en la liga "Tallereadas". Lo ideal es que todos tengan un usuario de blogguer para poder comentar. Por el momento lo dejaremos abierto, cualquier persona ajena al taller que quiera comentar un cuento aqui es bienvenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 - Vale la pena recordar algunas reglas para tallerear: a) Las criticas deben ser constructivas, duras, sin piedad, pero respetuosas. Recuerden que revisamos el texto, no a la persona ni el contexto, siempre el texto debe defenderse por si solo, y solo a él van dirigidas las críticas. b) Se vale tanto dar comentarios generales, como indicar faltas ortograficas, gramaticales, etc. El como hacerlo a través de los comentarios queda a criterio de cada quien. c) Toda critica debe ir firmada con un nombre, o provenir de un usuario de blogger. Cualquier critica anonima, sobretodo si esta es irrespetuosa o fuera de lugar, sera borrada por el administrador. d) El escritor del cuento no puede defenderse sino hasta el final, o ya que hayan pasado por lo menos siete días desde que el cuento fue "posteado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 - Se llevará un calendario de entregas de texto, asi como una tabla de quienes han o no han tallereado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 - A partir de "posteado" el cuento, se tendrá un mes para mandar por correo el cuento corregido. Esta corrección sera publicada en el blog en un post diferente, indicando claramente que ya es una segunda versión. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32532741-115524355313300176?l=tallernarrativadel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/feeds/115524355313300176/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32532741&amp;postID=115524355313300176' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115524355313300176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32532741/posts/default/115524355313300176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallernarrativadel.blogspot.com/2006/08/las-reglas-del-taller-en-lnea.html' title='Las reglas del taller en línea'/><author><name>Caothic Realm</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01911039960685618945</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://kino.iteso.mx/~caceves/me_vertigo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
